Nuevas informaciones enfatizan la falta de libertades en este país.
El País le dedica su información a Chen Xi, activista veterano que tuvo un papel protagonista en los sucesos de Tiananmen en los años ochenta. Ha sido condenado por uno de los delitos habituales: “incitar a la subversión”. Algo parecido se dictó la semana pasada contra Chen Wei. Sobre ambas, el diario de PRISA ofrece el testimonio de la organización Chinese Human Rights Defenders, para la que los tribunales han actuado bajo órdenes directas del gobierno central de Pekín.
Días atrás, el 14 de diciembre pudimos leer la entrevista a Ai Weiwei, uno de los principales opositores al comunismo, a quien el gobierno de Hu Jintao acusa de evadir impuestos, algo que él niega. Con sus propias palabras: “me arrestaron por mis críticas al gobierno. (…). Están intentando todo. Me sometieron a 50 interrogatorios y a otros 20 a gente cercana a mí. El cambio vendrá del corazón de los jóvenes”.
Sobre las condenas a uno y a otro se ha manifestado
la ONU a través de Navi Pillay (Alta Comisionada de Naciones Unidas para Derechos Humanos) quien sostiene que
“La sentencia, extremadamente dura, contra Chen Wei indica un mayor endurecimiento de las graves restricciones en el ámbito de la libertad de expresión en China”.
ABC habla de que “China aprovecha la navidad para condenar a dos disidentes”. Una de las razones de que así sea es por temor al contagio de la primavera árabe. Particulariza la información en Chen Xi, de cuya detención se supo por su esposa, quien explicó que el gobierno le acusa de haber escrito una serie de ensayos políticos, que difundidos por Internet, incitaban a la subversión contra el Estado. Igualmente, Chen Xi es uno de los firmantes de la
Carta 08 en la cual pedían reformas democráticas (Univisión).
Este cúmulo de noticias liberticidas hace que algunos aspectos de la realidad económica china pasen en cierta manera desapercibidos. Al respecto,
La Vanguardia da cuenta de la construcción de un túnel que tiene el mayor diámetro del planeta. Igualmente, China ha iniciado las pruebas de un tren que puede alcanzar los 500 kilómetros por hora. Su ingeniero jefe Ding Sansan explicó que la carrocería plástica estará reforzada con fibra de carbono (
La Tercera).
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