Pensamiento y Cultura

El Cónclave para elegir al nuevo Papa empezará el lunes 18 de abril

La congregación de cardenales decidió que el Cónclave para elegir al sucesor pontificio comenzará el próximo lunes 18 de abril, según confirmó el portavoz del Vaticano, Joaquín Navarro Valls. Ese día celebrarán una misa en la Basílica de San Pedro, la llamada misa vótiva “Pro elegendo Papa”. Mientras, los restos mortales de Juan Pablo II se podrán visitar hasta la noche del hoy, cuando la Basílica se cierre al público, informó monseñor Piero Marini, maestro de las celebraciones litúrgicas.

El Vaticano informó que el testamento del Papa se hará público hoy
Según establece la Constitución Apostólica sobre la Sede Vacante y la elección
del nuevo pontífice, el cónclave no debe celebrarse antes de los 15 días ni
después de los 20 de la muerte del Pontífice, y el futuro Papa será elegido con
voto secreto, una vez suprimida la elección por aclamación o compromiso.
Mientras, los restos mortales de Juan Pablo II se podrán visitar hasta la noche
del hoy, cuando la Basílica se cierre al público, informó monseñor Piero Marini,
maestro de las celebraciones litúrgicas.

Cientos de miles de personas
están acudiendo a rendir homenaje al Sumo Pontífice. Antes del funeral, el
cuerpo del Papa será colocado dentro de un ataúd de ciprés, y un velo de seda
blanca cubrirá su rostro antes del cierre provisorio del cajón previo a las
exequias, agregó Marini.

La misa del funeral de Juan Pablo II, que se
celebrará el viernes a las 10:00 de la mañana hora local (8 GMT), debería durar
unas tres horas, declaró Marini. Por su parte, el portavoz vaticano Joaquín
Navarro Valls informó que el cuerpo de Juan Pablo II no fue embalsamado, sino
que solo fue “adecuadamente preparado”.

Cómo será elegido el próximo Sumo
Pontífice Para ser elegido Papa en el Cónclave que comenzará el 18 de abril son
necesarios los dos tercios de los votos de los cardenales asistentes y si
después de 21 escrutinios sigue sin salir, se elegirá entre los dos más votados,
pero siempre deberá lograr la mayoría absoluta de los votos.

Así lo
contempla la Constitución Apostólica ´Universi Dominici Gregis´, sobre la
vacante de la Sede Apostólica y la elección del Romano Pontífice, que precisa
que si se perpetra el crimen de la simonía (comprar los votos) todos los
culpables serán excomulgados, pero el voto será válido. También precisa que los
cardenales electores deberán abstenerse de toda forma de pactos que le puedan
obligar a dar o negar el voto a otros, que si eso sucede el compromiso adquirido
sería nulo y nadie estará obligado a observarlo.

Los cardenales no podrán
hacer capitulaciones antes de la elección. Al Cónclave podrán asistir 117 de los
183 cardenales que forman el Colegio Cardenalicio, al tener menos de 80 años,
como establece la normativa vaticana. Los 66 restantes, octogenarios, no podrán
entrar en la Capilla Sixtina, lugar del cónclave, pero si podrán ser elegidos
Papa. En la mañana del 18 de abril los cardenales electores se reunirán en la
basílica de San Pedro para celebrar la solemne Misa votiva ´Pro eligendo
Papa´.

Por la tarde, desde la Capilla Paulina, en el Palacio Apostólico
se dirigirán en procesión hacia la Capilla Sixtina, cantando el ´Veni Creator´,
para encerrarse en cónclave, del que saldrán una vez elegido el nuevo Papa. Todo
lo que se haga o diga en la Sixtina durante el Cónclave es secreto. Para
garantizar ese secretismo, unos especialistas harán controles precisos y severos
para que en la capilla no sean instalados medios audiovisuales de grabación y
trasmisión exterior. Llegados los cardenales electores, se procederá al
juramento.

Escrutinio
secreto


Después el Maestro de Ceremonias Pontificias, el
arzobispo Piero Marini, pronunciarán la frase ´Extra Omnes´ y todos los ajenos
al cónclave saldrán de la Capilla. Abolidos los modos de aclamación y por
compromiso, la elección se hará por escrutinio secreto. Para que sea válida la
elección del Romano Pontífice se requieren los dos tercios de los votos,
calculados sobre totalidad de los electores presentes. Ya en la tarde del día 18
se realizará la primera votación y en los días siguientes si la elección no ha
tenido lugar habrá dos votaciones por la mañana y otras dos por la
tarde.

Después de tres días de escrutinios sin resultados positivos, las
votaciones se suspenderán durante un día para hacer una pausa de oración y
coloquio entre los votantes.

Tras ese día de pausa volverán a celebrarse
otros siete escrutinios y si se sigue sin elegir Papa se efectuará otro descanso
y se volverán a hacer otros siete escrutinios. Si se sigue igual, habrá nueva
pausa y, de nuevo, otras siete votaciones. A partir de ese momento se pasará a
elegir Papa entre los dos cardenales que en el último escrutinio hayan tenido el
mayor número de votos. La normativa exige que el elegido lo sea por mayoría
absoluta.

Procedimiento de
escrutinio

El procedimiento de escrutinio se desarrollará
en tres fases: preparación y distribución de las papeletas por parte de los
Ceremonieros, elección por sorteo de tres escrutadores (de entre los
cardenales), de tres encargados de recoger los votos de los enfermos y de tres
revisores.

Las papeletas tendrán forma rectangular y llevarán escrita en
la mitad superior las palabras ´Eligo in Summum Pontificemn´, mientras que en la
parte inferior habrá un espacio en blanco para escribir el nombre del elegido.


Cada cardenal escribirá el nombre elegido con caligrafía lo más
irreconocible posible y pondrá sólo uno, ya que de figurar más, el voto sería
nulo. Una vez escrito el nombre, cada cardenal llevará su papeleta, de forma
bien visible, hasta la urna. Delante de los escrutadores pronunciará él
juramento: ´Pongo por testigo a Cristo Señor, el cual me juzgará, de que doy mi
voto a quien en presencia de Dios, creo que debe ser elegido´.

Después
colocará la papeleta en un plato y con éste la introducirá en la urna. Después
vuelve a su sitio.Una vez que todos los cardenales electores hayan introducido
su papeleta se procede al recuento. Si el número no correspondiera al de
electores se quemarán inmediatamente y habrá una segunda votación.

Una
vez elegido, el Cardenal Decano, Joseph Ratzinger, en nombre de todo el colegio
pide su consentimiento al elegido con las palabras: ´¿Aceptas tu elección
canónica para Sumo Pontífice?´. Una vez dado el consentimiento se le pregunta
cómo quiere ser llamado y después el Maestro de Ceremonias levanta acta.
Finalmente se anunciará al mundo: ´Habemus Papam´. En esta ocasión lo hará el
cardenal chileno Jorge Medina Estévez, que es el purpurado
protodiácono.

Elementos
novedosos


El próximo Cónclave tendrá algunos elementos
nuevos, entre los que destaca el hecho de que los Cardenales no estarán
encerrados en un solo lugar, informó ayer el maestro de las celebraciones
pontificias. Sin embargo, el arzobispo Piero Marini aclaró que se mantienen
elementos característicos de esta reunión de purpurados, por ejemplo, su
carácter secreto o la fumata de color blanco para el anuncio de la elección del
nuevo Sucesor de San Pedro.

Las normas de la celebración del Cónclave
fueron redactadas en 1996 por Juan Pablo II en la Constitución apostólica
“Universi Dominici Gregis” y fueron ilustradas en sus rasgos generales en una
rueda de prensa. En el encuentro con los periodistas, Joaquín Navarro-Valls,
portavoz del Vaticano, explicó que la congregación de los Cardenales todavía no
ha anunciado la fecha en la que comenzará el Cónclave, que según la Constitución
se efectúa entre 15 y 20 días después del fallecimiento del Pontífice.


El Cónclave, al que serán convocados 117 Cardenales electores (no han
cumplido los 80 años), será en Ciudad del Vaticano, entre la Casa de Santa
Marta, una nueva residencia en la que serán acogidos los purpurados, diferentes
capillas para las celebraciones litúrgicas, y la Capilla Sixtina, donde serán
las votaciones. “Los espacios utilizados por los Cardenales permanecerán
inaccesibles a las personas no autorizadas y, de hecho, nadie podrá acercarse a
los purpurados”.

Severas
prohibiciones


Se mantiene la prohibición para los
Cardenales de escuchar la radio, ver la TV, leer los periódicos o hablar por
teléfono, y se amplía también a la posibilidad de comunicarse por internet. “Se
trata de una nueva experiencia, pero todo saldrá bien, gracias al sentido común
de todos”, consideró. Monseñor Marini explicó que se mantendrá el rito de la
fumata blanca para el anuncio de nuevo Papa. El humo es resultado de quemar las
papeletas en una estufa de la Capilla Sixtina, añadiéndoles un producto para que
alcance este color. “Además, haremos que las campanas repiquen a fiesta, así los
periodistas estarán seguros”, agregó. Entre las novedades introducidas se
encuentra también que el voto sea exclusivamente secreto. En el pasado se
preveía también que pudiera ser elegido por aclamación de la asamblea de
Cardenales.

Otra de las novedades de la “Universi Dominici Gregis” es la
tarea encomendada por el Papa a los Cardenales no electores: durante la
celebración deberán ser “como guías del Pueblo de Dios” en Roma y en las
diócesis del mundo, organizando “intensas oraciones y súplicas al Espíritu
Divino” por el Cónclave. Navarro Valls también dijo que todavía se desconoce si
hay Cardenal “in pectore”, ya que hay que esperar a la lectura del testamento
dejado por Juan Pablo II, que aún no es leído.

Cardenal ´in pectore´

Otro de los misterios
que quedaban por resolver era la identidad del cardenal ´in pectore´, un
nombramiento que es prerrogativa del Papa y que Juan Pablo II anunció en el
último consistorio de 2003. Su nombre, según informó Navarro Valls, no ha sido
finalmente comunicado por el Papa. Los rumores apuntaban al arzobispo de Hong
Kong, al de Moscú, o al secretario Estanislao Dziwisz como principales
candidatos para ocupar este cargo.

Uno de los últimos purpurados ´in
pectore´ fue el chino Ignatius Kung Ping-Mei, nombrado el 30 de junio de 1979,
pero cuya identidad no fue anunciada por Juan Pablo II hasta 1991.

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