La contundencia de la respuesta rusa sobre Georgia ha provocado un conflicto que no tiene fecha de caducidad. Tbilisi ha visto como desde Occidente se la ha apoyado más de forma verbal y retórica, que real. La mediación de la UE, en especial a través del binomio francés Sarkozy-Kouchner, no ha logrado los resultados apetecidos ni en tiempo, ni en forma.
Sólo ha quedado claro que Georgia ha perdido la guerra con Rusia y que en las relaciones de ésta con la UE, OTAN o Estados Unidos, habrá un antes y un después al conflicto. Desplazados y refugiados dominan el paisaje de la ex república soviética.
Las conversaciones entre Polonia y Estados Unidos acerca del escudo antimisiles, cobran una nueva dimensión, donde la aceleración es la nota caracterizadora.
En Bolivia, la lectura que debe extraerse tras el referéndum revocatorio es que el entendimiento entre gobierno y oposición es más necesario que nunca.
Zimbabwe sigue sin solucionar su crisis de gobierno, con Mutambara cobrando protagonismo frente a Tsvangirai. En Mauritania, los golpistas se perpetúan en el poder.
En China, pese a haber aumentado las medidas de seguridad, han proseguido los atentados terroristas. En Pakistán el terrorismo islámico ha protagonizado varios ataques cuyas víctimas se las ha cobrado entre los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad.
En Filipinas, el Frente Moro de Liberación Islámica ha mantenido violentos enfrentamientos con el ejército. Mientras tanto, Nepal sigue avanzando en su cambio de régimen; Estados Unidos les felicita por ello.