Los líderes demócratas en el Congreso han pedido al Presidente George W. Bush dar más ayuda a la industria automovilística, que está perdiendo dinero y empleos a un ritmo acelerado, luego que las ventas se han hundido a su peor nivel en un cuarto de siglo.
El Gobierno no contestó
La líder de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, y el jefe de la mayoría en el Senado, Harry Reid, han dicho en una carta al secretario del Tesoro, Henry Paulson, que el Gobierno debe contemplar la posibilidad de ampliar el plan de rescate financiero de 700.000 millones de dólares a fin de incluir a las empresas automovilísticas.
“Un sector saludable de fabricación de automóviles resulta esencial para la recuperación de la estabilidad en los mercados financieros, la salud de nuestra economía en general y el sustento de la fuerza de trabajo del sector automotor”, escribió. “La desaceleración económica y la crisis en nuestros mercados financieros han puesto en mayor peligro nuestra industria nacional del motor y su fuerza de trabajo”.
El Gobierno no hizo comentarios sobre la solicitud de ampliar a la industria automovilística el rescate por 700.000 millones de dólares. Brookly McLaughlin, portavoz del Departamento del Tesoro, dijo que su departamento trabaja en diversas vías para utilizar de manera más efectiva los dólares restantes en el paquete de rescate, a fin de fortalecer el sistema financiero y revivir los préstamos.
Los fabricantes de automóviles quieren ya unos 50.000 millones de dólares en préstamos del Congreso para ayudarse a sobrevivir durante las adversidades económicas actuales y a pagar sus obligaciones de salud con los pensionados.
Las empresas buscan los préstamos como parte de un plan de ayuda económica que tiene ahora más probabilidades de integrarse el año próximo, en comparación con lo ocurrido este mes, en una sesión postelectoral del Congreso.
Los principales ejecutivos de General Motors, Ford, Chrysler LLC y el presidente del Sindicato de Trabajadores Automotores Unidos se reunieron el jueves con los líderes del Congreso para discutir los préstamos.
El dinero se sumaría a los préstamos por importe de 25.000 millones de dólares que el Congreso aprobó en septiembre para mejorar las plantas automotrices a fin de fabricar vehículos con un consumo más eficiente de combustible.
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