El dictador cubano dijo que las propuestas son “venenosas” y trató de resaltar los resultados positivos en el ámbito educativo o científico como excusa para continuar con el régimen que vulnera los derechos humanos y que mantiene a decenas de presos de conciencia por denunciar la falta de libertad del gobierno castrista.
Cuba- Dictadura
El presidente de Cuba, Fidel Castro, criticó este martes con dureza a quienes llamó los “superrevolucionarios” de la llamada extrema izquierda, dedicados según denunció a aconsejar a La Habana medidas de reformas que son “puro veneno neoliberal”.
En un nuevo artículo de la serie bajo el título general de “Reflexiones del Comandante en Jefe”, que escribe desde marzo, Castro acusó a los “superrevolucionarios”, sin otras precisiones, de reconocer “nuestros avances como quienes conceden limosnas” y aconsejar al país medidas que son “veneno”.
“Subestiman la más colosal tarea de la Revolución, su obra educacional, el cultivo masivo de las inteligencias. Sostienen la necesidad de personas capaces de vivir realizando trabajos simples y rudos. Subestiman los resultados y exageran los gastos en inversiones científicas”, sostuvo.
“O algo peor: se ignora el valor de los servicios de salud que Cuba presta al mundo, donde en realidad, con modestos recursos, la Revolución desnuda el sistema impuesto por el imperialismo, que carece de personal humano para llevarlo a cabo”, subrayó Castro, quien permanece alejado de su cargo hace más de un año a causa de una enfermedad.
El presidente cubano aseguró que los “superrevolucionarios” ignoran a su vez “recursos verdaderamente decisivos para la economía” a los que apela a Cuba, como el programa de “revolución energética”, que consideró “de vital y decisiva importancia del mundo”.
En su artículo rechazó el uso de biocombustibles y también inversiones extranjeras en Cuba en la rama de viviendas, porque se “habrían construido decenas de miles sin más recursos que la venta previa de las mismas a extranjeros residentes en Cuba o en el exterior”.
Alegó, además, que esas operaciones habrían llevado, de no suspenderse, a que “muchos de los alojamientos podían ser adquiridos por los órganos de inteligencia enemigos y sus aliados”.
Castro consideró que en el campo de las inversiones extranjeras en Cuba “no se puede prescindir de algunas empresas mixtas, porque controlan mercados que son imprescindibles. Pero tampoco se puede inundar con dinero el país sin vender soberanía”.
Al referirse a los “superrevolucionarios”, se preguntó “qué aconsejan a la Revolución? Veneno puro. Las fórmulas más típicas del neoliberalismo”.
“Nadie ha sido más crítico que yo de nuestra propia obra revolucionaria, pero jamás me verán esperar favores o perdones del peor de los imperios”, concluyó. (ANSA).
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