Política

El ex dictador Sadam Husein fue ejecutado esta madrugada

El ex dictador Saddam Husein, el hombre que gobernó Irak desde 1979, ha sido ejecutado en la madrugada de este sábado. Bush ha advertido que la ejecución no detendrá la violencia.

Miembro del partido socialista árabe Baas, gobernó Irak durante 24 años

Husein fue detenido el 13 de diciembre de 2003 cerca de Tikrit, donde nació el 28 de abril de 1937, en el seno de una familia de campesinos suní.

Husein estudió en 1962 en la Universidad de El Cairo y después en la Universidad de Mustanseriya en Bagdad. Se unió al partido socialista árabe Baas en 1957. Cuando tenía 22 años, intentó asesinar al primer ministro Abdul Kassem, pero fracasó. Resultó herido, pero logró escapar disfrazado de mujer.


Tomó parte en el golpe contra el primer ministro iraquí general Kassem y en 1968 también en el golpe de Estado baasista. En el año 1979 fue el sucesor del general Ahmed Hassan al-Bakr como jefe de Estado. Acabó con la oposición política con métodos como la utilización de gas tóxico contra las poblaciones civiles durante una rebelión kurda.


Entre 1980 y 1988 lanzó una guerra contra la vecina Irán después de que este país no aceptara conceder a Irak una salida al mar. En esta guerra recibió ayuda estratégica de inteligencia militar por satélite de Estados Unidos, y apoyo financiero de Kuwait y Arabia Saudí ante el temor de que Irán dominara la región a través de la religión. El estancamiento militar le obligó a firmar la paz.


Invadió y se anexionó Kuwait en agosto de 1990. A inicios de 1991 una coalición dirigida por Estados Unidos le obligó a retirarse de Kuwait durante la guerra del Golfo Pérsico. Acabó con las revueltas internas de los chiíes y kurdos de Irak a costa de cierta pérdida de control sobre el territorio del norte y sur del país.


El 20 de marzo de 2003, las tropas aliadas lanzan los primeros ataques sobre Irak: unos 40 misiles ´Tomahawk´ destrozan objetivos selectivos de la capital iraquí. De esta forma comenzó la segunda guerra del Golfo, de la que Estados Unidos aún no ha proclamado el final.


Apenas 20 días después, el 9 de abril, iraquíes y estadounidenses derribaban la estatua de Husein erigida en la plaza Al-Ferdaous, junto al Hotel Palestine, en pleno centro de Bagdad. Un acto simbólico -e histórico- retransmitido en directo por las cadenas de televisión a todos los rincones del planeta como testimonio de la caída del régimen de Sadam.


El 1 de julio del 2004, Husein fue llevado ante un juez, ante el que rechazó las acusaciones de cometer crímenes de guerra y ser partícipe de un genocidio. El cargo en concreto que se imputa es el de ordenar la muerte de 148 iraquíes chiíes en la aldea de Duyail en 1983.


El 19 de octubre del 2005 dio comienzo el proceso que, junto con otros siete acusados por la matanza de chiíes, ha finalizado en la muerte en la horca de Husein y dos de sus asesores, Barzan al Tikriti (su hermanastro) y Awad al-Bandar (presidente del Tribunal Revolucionario).


El 1 de marzo del 2006 la defensa de Husein altera su estrategia y admite haber ordenado el proceso a los 148 chiíes, pero asegura que el juicio fue legal. Además, el 4 de abril se enfrenta a nuevas acusaciones en vinculación con la represión de kurdos en el norte de Irak entre 1987 y 1988.


Finalmente, el 5 de noviembre el tribunal del primero de los procesos abiertos contra él anuncia su veredicto: Husein es culpable y debe morir en la horca.

Londres afirma que Irak es una nación soberana.

La secretaria del Foreign Office británico, Margaret Beckett, celebró hoy que el ex presidente iraquí Sadam Husein haya sido juzgado por un tribunal iraquí “al menos por algunos de los horribles crímenes que cometió”, y aunque lamentó la pena de muerte a que fue sentenciado –y que fue ejecutada esta madrugada– afirmó que Londres respeta la decisió de Irak en tanto que es una nación soberana.


Bush advierte que la ejecución no detendrá la violencia

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, ha calificado el proceso de ejecución del ex mandatario iraquí Saddam Husein como la demostración de “un tipo de justicia de esa que él negaba a sus víctimas durante su brutal régimen”.

Desde Texas, Bush indicó que la muerte de Husein marca “el final de un año difícil para la población iraquí y para las tropas de Estados Unidos”, pero advirtió que su ejecución no detendrá la violencia en Irak.


“Este es un punto importante en el intento de construir una democracia en Irak, para que el país pueda gobernarse, sostenerse y defenderse, y ser un aliado en la guerra contra el terror”.

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