La imagen de Dirceu convertido en reo es además un duro golpe para el partido que llegó al Gobierno con la promesa de un cambio total y se vio inmerso en los peores hábitos de la política de ese país.
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Martes, 21 de julio 2026

La imagen de Dirceu convertido en reo es además un duro golpe para el partido que llegó al Gobierno con la promesa de un cambio total y se vio inmerso en los peores hábitos de la política de ese país.
El entorno del presidente
El Tribunal Supremo de Brasil procesó ayer por “corrupción activa”, “lavado de dinero” y “formación de una banda con fines criminales” al exjefe de Gabinete José Zé Dirceu y terminó así de enterrar políticamente al hombre que entre 2003 y 2005 fue una suerte de poder paralelo dentro del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva.
La máxima autoridad judicial se tomó cinco días para analizar la situación de Dirceu y de otros 37 legisladores del oficialista Partido de los Trabajadores (PT), diputados “amigos” y empresarios involucrados en la estructura de sobornos puesta en marcha en el Congreso para favorecer a Lula, práctica conocida como mensalao (mensualidad).
El escándalo sacudió Brasil hace dos años y se llegó a dudar de la estabilidad del presidente. Lula siguió en pie, fue reelegido y el caso pareció evaporarse. De todas las personas que serán llevadas a juicio, Dirceu es el más notable. Su situación impacta, entre otras cosas, porque en medios políticos se afirma que el exjefe de la Casa Civil de la Presidencia y conductor de hecho del PT aún tiene una sigilosa entrada en el despacho de Lula.
La imagen de Dirceu convertido en reo es además un duro golpe para el partido que llegó al Gobierno con la promesa de un cambio total y se vio inmerso en los peores hábitos de la política de ese país.
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