El portavoz del Gobierno, Laiz Kuba, admitió ayer que las discrepancias sobre el federalismo son aún agudas, y recordó que en caso de que no se llegue a un consenso el lunes por la noche, existen dos posibilidades: pedir otra ampliación del plazo fijado o disolver la Cámara. “Aún se negocia con intensidad respecto a dos asuntos aún no resueltos, el federalismo y el reparto de las riquezas”, declaró Kuba a la prensa.
Hoy vence el plazo para presentar el borrador de la Carta Magna
“En caso de que el texto no está listo, existen dos opciones: o pedir, como ya se hizo, un nuevo aplazamiento de una semana o disolver la Asamblea Nacional”, advirtió.
Si Parlamento se viera obligado a disolverse, la ley exige que se convoquen nuevas elecciones legislativas, hecho que colapsaría el proceso de transición auspiciado por EEUU.
El Parlamento ya tuvo que enmendar el pasado lunes la ley de Administración del Estado -que regula la transición- para poder ampliar la primera fecha límite ante la falta de entendimiento entre chiíes, suníes y kurdos.
El federalismo y el reparto de las riquezas, junto al papel del Islam en el futuro Irak y los derechos de la mujer, fueron señalados entonces como los puntos de fricción que impidieron que el borrador fuera entregado el 15 de agosto.
En este ambiente de tensión, Estados Unidos, en la persona de su embajador en Irak, Zalmay Jalilzad, presiona para evitar un colapso que pondría en entredicho su política en el país árabe y podría servir de acicate a los grupos rebeldes para redoblar sus ataques.
“A estas alturas, lo que se necesita es que todas la partes hagan concesiones. Es la única forma de desbloquear la negociación”, advirtió anoche el diputado kurdo iraquí Mahmud Osman, miembro de la Comisión que redacta el borrador.
Al parecer, el primero en dar ejemplo ha sido Jalilzad, quien ha estado siempre presente durante las maratonianas reuniones de esta semana.
Según fuentes kurdas, Estados Unidos habría aceptado la exigencia chií de convertir la ley islámica (Sharia) en la fuente principal de derecho en el país, pese a que podría suponer el recorte de algunas libertades, en especial a las mujeres.
Sobre la polémica del federalismo, la posibilidad de un arreglo de compromiso parece más complicada, ya que detrás subyace la lucha por las riquezas petroleras del país.
Tanto kurdos como chiíes exigen sendas regiones federales en el sur y el norte de Irak, zonas en las que se concentran los yacimientos de crudo.
Esta división dejaría a los suníes, en el centro, aislados y a merced de las otras dos comunidades en cuanto a los recursos energéticos.
A esta enmarañada discusión los kurdos añadieron el derecho a la autodeterminación dentro de ocho años, exigencia a la que ahora parecen dispuestos a renunciar.
“El derecho a la autodeterminación está contemplado en la ley de Administración del Estado, pero no será un obstáculo para alcanzar un acuerdo”, aseguró Osman.
Los suníes se quejaron ayer, sábado, de haber sido apartados de este debate, y advirtieron que de si kurdos y chiíes cierran un acuerdo sin consultarles, están dispuestos a tomar la calle.
“Parece que tienen un acuerdo para aplazar la cuestión federal hasta después de las elecciones. Nosotros ya hemos dicho que no aceptaremos”, dijo a EFE hoy un miembro de los negociadores suníes.
El sábado, seis grupos insurgentes suníes divulgaron en Irak un documento en el que instaban a la población a votar en contra de la nueva Constitución en caso de ser consensuada.
La Organización de Al Qaeda para la Guerra Santa en Irak ha amenazado de muerte, por su parte, a todos aquellos que participen en la redacción y aprobación del documento.
En caso de que el texto sea finalmente presentado, será sometido dos meses después a referéndum.
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