El gobernador de Sao Paulo, Claudio Lembo, aseguró que esta ciudad experimenta una nueva versión de la llamada Guerra de Canudos, la rebelión campesina de fines del siglo XIX que dejó miles de muertos al interior del estado de Bahía y que fue retratada por Vargas Llosa en la La Guerra del Fin del Mundo.
Acusa a las elites blancas de la nueva ola de violencia
La ola de ataques relámpago contra policías y blancos civiles que la semana pasada volvió a sembrar el pánico en Sao Paulo puede expandirse a otros estados, alimentada por hordas criminales que sacan ventaja de la pobreza y la miseria en Brasil, advirtió Lembo en declaraciones publicadas por el diario Folha de Sao Paulo.
La primera arremetida criminal de mayo dejó una secuela de más de 100 muertos entre policías y supuestos bandidos. Mientras la que ocurrió en los últimos días causó la muerte de ocho agentes de la policía y la destrucción de bienes, especialmente con la quema de buses y camiones recolectores de basura.
El estado ´´vive una guerra de Canudos. Tengo mucho miedo que eso se vuelva un hábito de los sin ley, que están utilizando la masa de los empobrecidos y miserables´´, dijo la principal autoridad del estado más rico y más poblado de Brasil.
Añadió que teme que situaciones parecidas a las de Sao Paulo se reproduzcan en otras regiones del país.
Durante la primera ofensiva, cuyas características de guerilla urbana con ataques relámpago se repitieron en los últimos días con el incendio de unidades de transporte y locales bancarios, Lembo atribuyó parte de la responsabilidad de lo que ocurría a las ´´elites blancas´´ a las que juzgó como insensibles ante las penurias de los pobres en Brasil.
El goberno indicó que ´´en el estado de Sao Paulo hay una masa empobrecida que es aprovechada por el PCC´´ o Primer Comando Capital, la organización criminal considerada como la responsable de los estallidos de violencia en la principal urbe brasileña.
La alusión a la Guerra de Canudos trajo un nuevo elemento a la controversia sobre las conmociones recientes en la ciudad más poblada de América Latina.
Aquel conflicto registrado entre 1896 y 1897 fue liderado por el fraile carismático Antonio Consilheiro, quien creía que el fin del mundo estaba próximo y con una prédica avasalladora por los parajes agrestes del noreste brasileño consiguió organizar una comunidad de decenas de miles de seguidores en el estado de Bahía.
Los seguidores de Consilheiro se oponían a la autoridad del estado y fueron necesarias varias expediciones del ejército para someterlos. La última requirió más de 10,000 hombres armados de cañones cuyos ataques no dejaron piedra sobre piedra en la comunidad de Canudos y ninguno de los fanáticos rebeldes sobrevivió.
No se conoce de ningún componente de fanatismo religioso en las rebeliones dirigidas por el PCC, aunque la articulación de los ataques ha sorprendido a las autoridades. La policía sostiene que los ataques son coordinados por líderes del PCC en prisión con ayuda de teléfonos celulares.
Los atentados de los últimos días cedieron en el fin de semana, pero los especialistas estiman que las bases que los originaron continúan intactas. La principal reclamación del PCC ha sido el mejoramiento de las condiciones de los presos, que en número han crecido vertiginosamente en Brasil: de 148,700 en 1995 a 361,400 diez años más tarde, de acuerdo a un informe de Folha de Sao Paulo.
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