El mundo de las letras está de acuerdo con la propuesta efectuada. El candidato responderá en breve, existiendo optimismo en las filas del Partido Popular.
El Partido Popular está perfilando su política cultural y uno de los grandes exponentes de la misma será el Instituto Cervantes cuya dirección se va a proponer a Mario Vargas Llosa.
La apuesta del gobierno de España ha tenido una amplia respuesta y sobre todo satisfactoria. Ejemplo de ello es que César Antonio Molina, quien ya presidiera el Cervantes durante el gobierno de Rodríguez Zapatero, mostró su satisfacción o Javier Gomá, director de la Fundación Juan March para quien Vargas Llosa es la persona idonea porque
“es hoy el príncipe de las letras españolas. Su caudal de prestigio es casi ilimitado y es una proyección andante del español en el mundo entero” (
El País).
Dentro del gobierno, uno de los principales valedores de la figura ha sido el Ministro de Exteriores García Margallo; por su parte, José Ignacio Wert expresó la profunda satisfacción que provocaría que aceptara (
ABC). En este punto, el diario VOCENTO, habla de que fuentes del Partido Popular han afirmado que Vargas Llosa aceptará la propuesta.
Más del punto de vista de García Margallo en El Mundo, justificando la propuesta en que el Instituto Cervantes es una institución más propia para un intelectual que para un político militante.
De una manera muy significativa aborda este asunto La Razón, hablando de “el otro Cervantes de Vargas Llosa” para que explicar que el escritor hispano-peruano obtuvo este galardón literario, el más importante de las letras españolas en 1994.
Junto a ello, el diario de Planeta ofrece testimonios de expertos, como José Manuel Blecua (Director de la Real Academia Española) y César Antonio Molina, quienes apostillaron lo adecuado que sería su nombramiento, “de hecho, acaba de recibir en Panamá la Medalla de Oro de la Asociación de Academias de la Lengua”.
Juan Cruz, escritor e integrante de El País, define como “audaz” la propuesta pero también sostiene que es normal que esté meditando la decisión, entre otras razones porque
“Vargas Llosa, además, es un hombre que se toma muy en serio, muy responsablemente, todas las tareas que le imponen las circunstancias de su vocación civil o literaria. De modo que no responderá para luego quedarse quieto, esperando que la gloria del cargo haga el resto”. Sobre la respuesta, si finalmente acepta, daría como resultado la potenciación del Instituto (
La Vanguardia).
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