Reacción generalizada del gobierno de Juan Manuel Santos: el anuncio de las FARC de poner fin a la retención de personas es insuficiente y para que pudiera retomarse un proceso de negociación, debería renunciar al uso de la violencia
El diario colombiano
El Espectador nos ofrece la reacción de varias figuras destacadas de la vida política colombiana, empezando por
Álvaro Uribe que ha puesto en duda el anuncio del grupo terrorista. Para el ex Presidente colombiano se trata de un comunicado engañoso y así lo dijo vía Twitter. En este punto, es muy ilustrativo el titular de
ABC “las FARC renuncian al negocio del secuestro”,
Juan Manuel Santos, nos cuenta El País, respondió también a través de twitter definiendo el paso dado por las FARC como insuficiente, añadiendo el Presidente que
“nos alegramos mucho por los 10 secuestrados que van a liberar y por sus familias. El gobierno dará garantías sin circo mediado” (
ABC).
El Presidente colombiano mantuvo una reunión con congresistas norteamericanos a los que dio las gracias por el apoyo que Estados Unidos a la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, apostillando que en estos momentos la relación entre ambos países es muy positiva.
Ingrid Betancourt se mostró algo más optimista aunque también comedida en sus valoraciones:
“recibo la declaración de las FARC con esperanzas y reservas. Esperanza porque se trataría de una decisión fundamental para la liberación de los secuestrados que siguen en manos de las FARC”.
En cuanto al gobierno, Angelino Garzón, de viaje en Ginebra expresó que tiene que haber un anuncio de cese de la violencia. Interesante artículo de opinión el que encontramos en La Razón a cargo de Ariel Villa que deja la siguiente afirmación: “el proceso de violencia de los últimos años y sobre todo la guerra entre 1995-2005 ha dejado a todos insensibles frente al secuestro”.
Mucho más condescendiente con el grupo terrorista se mostró Piedad Córdoba que sostenía que “el gobierno debía ofrecer una tregua bilateral a las FARC”, tras lo cual expresó la felicidad que le producía el comunicado emitido por la banda terrorista (
El Tiempo). Las reacciones se han ido sucediendo en cadena y es muy significativa al respecto la de la ONG Fundación País Libre quien sostiene que el número de civiles en poder de las FARC asciende a 405 secuestrados y de cuya situación no se sabe nada; incluso algunos de ellos han podido morir (
El Universal).
El diario de PRISA ofrece una información relacionada, señalando que el gobierno de Rousseff es uno de los que con mayor sensación de alivio ha recibido esta noticia, entre otras razones porque el Partido de los Trabajadores había recibido críticas por parte de la oposición en la que le acusaban de ser demasiado blando con las FARC. Esto motivó que la actual Presidenta difundiera un comunicado en el que podía leerse que
“tenemos una posición en relación con la FARC. Si Colombia alguna vez solicitara la intermediación de Brasil en el diálogo, lo haremos. De lo contrario no tenemos por qué ya que las FARC no son un problema brasileño”.
De momento, Brasil colaborará con Colombia a la hora de liberar a los últimos rehenes de las FARC, de tal manera que si por alguien mostró alegría Juan Manuel Santos (y su gobierno) fue por los próximos liberados así como por sus familias (Clarín): “valoramos el anuncio de las FARC de renunciar al secuestro como un paso importante y necesario pero no suficiente en la dirección correcta”.
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