“Afortunadamente, la posición de checos y, a última hora, de alemanes fue muy interesante, porque impidió, en la redacción final del documento de la UE, que el Gobierno español dañara de una manera sustancial los intereses, valores y principios de los demócratas en Cuba. Lo que se consiguió fue un tipo de proposición tan incómoda para la dictadura que el propio Castro la denunció, pero eso no se debió a la proposición española, sino a la inteligente mediación de los checos y los alemanes”.
Carlos Alberto Montaner:
Si alguien quiere saber qué es realmente lo que está ocurriendo en Cuba, y en el resto de América Latina, este es el hombre con quien debe hablar, pero sobre todo escuchar. Carlos Alberto Montaner nació en La Habana, Cuba, en 1943. Es escritor y periodista. Ha sido profesor universitario y conferenciante en diversas instituciones de América Latina y Estados Unidos.
Desde 1970 vive en Madrid donde en la actualidad preside la Unión Liberal Cubana y es vicepresidente de la Internacional Liberal. Carlos Alberto Montaner es una figura de primer orden de la oposición cubana en el exterior. Por su capacidad política y de análisis, por su amplio conocimiento teórico no es raro que muchos líderes de todas las partes del globo le consulten para conocer los devenires que está tomando la política en Cuba y, más ampliamente, en América Latina.
Además, Montaner es autor de unos quince títulos, entre los que se destacan sus libros de ensayos “Doscientos años de gringos”, “La agonía de América”, “Libertad, la clave de la prosperidad”, “No perdamos también el siglo XXI” y “Viaje al corazón de Cuba”. También es coautor del “Manual del perfecto idiota latinoamericano” y de “Fabricantes de miseria”.
El totalitarismo y las “ideas zombies”
Este pensador de primer orden considera que si hay algún enemigo acérrimo de la libertad ese es el estado totalitario. Y si entre ellos hay alguno especialmente peligroso ese es el comunista ya que “es disgregador por propia naturaleza. Mientras que las sociedades tienden a agruparse, juntarse, para defender valores e intereses comunes, la principal actividad del Estado totalitario es la ruptura de esos vínculos y su sustitución por unos artificiales que aquél fabrica en los laboratorios políticos”.
También y, tomando una expresión acuñada por Ana Palacio, el pensador y escritor cubano considera que las llamadas “ideas zombies”, como el marxismo, es decir aquellas que ya llevan mucho tiempo muertas pero que se siguen desplazando entre nosotros como si estuviesen vivas, “están afectando enormemente a los jóvenes, ya que ofrecen un discurso simplón, fácilmente creíble y difícil de erradicar”.
Ante esta situación, que por desgracia vive la tierra que le vio nacer, bajo el yugo implacable de Fidel Castro, Montaner opina que, hoy por hoy, “es muy difícil recomponer las convicciones liberales previas a 1914, que incluían un enorme respeto por la libertad y la idea de que el Estado de Derecho tenía como principal función la custodia de los derechos individuales”.
El futuro de Cuba
Respecto al futuro de Cuba, Carlos Alberto Montaner no es especialmente optimista, por lo menos, en lo que viva el tirano Castro. Con él “no hay ningún diálogo, en ningún sentido”. Aunque no por esto piense que las alternativas que presentan personas como Oswaldo Payá dejen de ser válidas. Para él, estas ideas “son un buen mensaje a los reformistas del régimen y a la oposición, y creo que nosotros, los que estamos en el destierro, debemos respaldar todas esas iniciativas: la de Payá, que es la que tiene una mayor visibilidad en el exterior, pero también cualquier otra. Marta Beatriz Roque y Vladimiro Roca están planteando otras fórmulas democráticas para salir de la dictadura”.
El ejemplo español
Tampoco cree a los que piensan que cuando el dictador muera la isla se convertirá “en una merienda de negros”, precisamente busca el ejemplo en el caso español “se decía que los españoles eran incapaces de resolver pacíficamente sus diferencias, y Franco siempre opinó que había unos demonios familiares sueltos que impedían la convivencia democrática. Sin embargo, cuando llegó el momento del cambio se demostró que eso no era cierto, que podía existir una clase política capaz de llegar a transacciones que hicieran posible la democracia”.
En cualquier caso, su conclusión es clara y rotunda: “Cuba no puede seguir siendo la excepción totalitaria en un mundo en que el comunismo ya ha desaparecido de Occidente”.
La crítica a Zapatero
Y aquí, para ayudar al país a salir de su situación entran en juego el resto de países. Europa, por ejemplo. Para Montaner lo que favorece el cambio en Cuba es la posición frontal y clara de condena a la dictadura: eso es lo que estimula a los reformistas dentro del país. Y aquí llega, por supuesto, el capón a la política seguida por España en este sentido desde que Rodríguez Zapatero llegó a la Moncloa: “Cualquier mensaje ambiguo, como el que España intentó lanzar, lo que hace es fortalecer la idea de que no hay un rechazo internacional a las posiciones del Gobierno cubano y, por lo tanto, hay una especie de convalidación de ese comportamiento”.
Sigue explicando el escritor: “Yo creo que la iniciativa cubana de buscar el fin de la presión europea, canalizada a través del Gobierno de Zapatero, tiene un elemento de traición a los principios y valores democráticos por parte de éste. El planteamiento del Gobierno de Zapatero no estaba encaminado a debilitar la dictadura, que es lo que uno esperaría de una democracia como la española, sino a tratar de proteger y ayudar a la dictadura cubana en un momento de descrédito internacional muy grande. Afortunadamente, la posición de checos y, a última hora, de alemanes fue muy interesante, porque impidió, en la redacción final del documento de la UE, que el Gobierno español dañara de una manera sustancial los intereses, valores y principios de los demócratas en Cuba. Lo que se consiguió fue un tipo de proposición tan incómoda para la dictadura que el propio Castro la denunció, pero eso no se debió a la proposición española, sino a la inteligente mediación de los checos y los alemanes”.
También rechaza de lleno Montaner otras acciones tomadas por el Gobierno de Zapatero, algunas incluso antes de hacer su mudanza a la Moncloa como el hecho de que España, decidiese unilateralmente, retirar las tropas de Irak. Para el cubano aquello representó un servicio bastante flaco al esfuerzo de unas cuantas naciones, no sólo de EE.UU.
Considera que, a pesar de que fuese una de las promesas del hoy presidente del Gobierno español en su campaña electoral “se apresuró demasiado en cumplirla. Y lo peor no es siquiera eso sino que aparentemente habló con Hipólito Mejías, de Republica Dominicana, y con Ricardo Maduro, de Honduras, para estimularlos para que también abandonen Irak”.
La Unión Europea y América Latina
En esta línea, también manda un aviso al presidente del Parlamento Europeo, que hace poco declaró que era importante la consolidación de Europa para equilibrar el peso de EE.UU. y China. Para Montaner, la verdadera intención de Borrell “no es la de construir una Europa kantiana para lograr democracias estables y conseguir la paz perpetua, sino la de constituir un bloque fuerte para enfrentarlo potencialmente a EE.UU. y a China”. Avisa: “Ese disparate es el que provocó la Primera y la Segunda Guerra Mundial, la guerra franco-alemana de 1871, el que desencadenó prácticamente todos los conflictos que destruyeron Europa a lo largo de los últimos 500 años. Es decir, la idea nefasta de que los poderes den poder, un cierto equilibrio, para impedir la guerra. Como no hay forma objetiva de medir ese equilibrio, lo que sucede es que, en lugar de a la paz perpetua, esa concepción estratégica nos lleva a la guerra perpetua”.
Volviendo a América Latina, el análisis de Carlos Alberto Montaner vaticina que la próxima década va a ser turbulenta, calificando a Chávez como el elemento más peligroso “porque tiene una vocación imperial. Es una especie de napoleoncito caribeño que va a hacer bastante daño en todo el continente; ya lo está haciendo. Y luego se van a revitalizar todas esas tendencias antiliberales, antimercado, antilibertad, que traerán un mayor nivel de pobreza y crisis para todo el continente”.
Además, si países como España “que ahora le vende seis barcos de guerra a Venezuela, que sólo pueden tener un objetivo: Colombia. Esos barcos no son para enfrentarse a la Marina norteamericana, no son para enfrentarse a Brasil; el único enemigo posible es Colombia. Me parece una enorme irresponsabilidad y, sobre todo, un acto de cinismo que el Gobierno español se convierta ahora en aprovisionador de armamento de un gobernante tan conflictivo como Chávez”. Un futuro de esperanza
Pero, a pesar todas estas circunstancias que pueden hacer pensar en un futuro difícil y sin esperanza para el resurgimiento latinoamericano, Montaner es capaz de encontrar ejemplos claros de que se pueden hacer bien las cosas.
Como en Chile, dónde después del establecimiento de la democracia, los diversos gobiernos, entre ellos el socialista, han adoptado firmemente posiciones liberales, con el mayor éxito, en el terreno político y económico. “Por eso Chile está a la cabeza de América Latina en desarrollo económico. Pero hay una especie de voluntad de no aprender en cabeza ajena: no quieren aprender en cabeza chilena, y en algunos pueblos prefieren volver a realizar experimentos que han fracasado cuarenta veces y que fracasarán en el futuro”, termina afirmando.
Finalmente, Montaner nos regala una reflexión sobre sí mismo: “Yo no he cambiado demasiado, lo que sí he aprendido. A pesar de todo, uno aprende. Yo diría que lo que asumo es una posición mucho más crítica sobre la historia de la República Cubana, sobre las causas que nos llevaron a este desastre del castrismo”.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR