Unos mil manifestantes chinos se ensañaron contra la embajada de Japón en Pekín en protesta por la publicación de unos libros de texto que ignoran las atrocidades cometidas por los japoneses en la Segunda Guerra Mundial. Ahora Japón ha presentado una queja formal.
Unos mil manifestantes arremeten contra la embajada de Japón
Las violentas manifestaciones que vivió la sede diplomática de Japón en Pekín
están levantando ampollas en las relaciones bilaterales entre ambos países. Tal
es así, que Japón presentó ayer una protesta oficial ante la Embajada china en
Tokio. El viceministro de Asuntos Exteriores japonés, Shotaro Yachi, presentó la
queja ante el enviado chino, Cheng Yonghua, pidiéndole explicaciones por las
ventanas rotas y otros desperfectos, así como exigiéndole un aumento de las
medidas de seguridad en la zona. No en vano, casi mil manifestantes (que
abogaban por el boicot a los productos japoneses) lanzaron piedras y botellas
contra la Embajada japonesa. El origen de este brote de violencia tiene su raíz
en la publicación en Japón de libros de texto escolares que ignoran las
atrocidades cometidas por los japoneses en la Segunda Guerra Mundial.
Esta iniciativa no ha gustado nada entre la población vecina de China y
Corea del Sur, pues los ciudadanos se quejan que no se mencionen crímenes
cometidos por los japoneses durante esos años como el sometimiento sexual de
miles de mujeres por parte de soldados de Japón. Ambos países (China y Corea del
Sur) consideran que estos libros de texto son “tóxicos” para la juventud nipona.
Si nada o nadie lo evita antes, estos libros (escritos por académicos
nacionalistas y publicados por una editorial de tendencia conservadora) podrán
ser usados a partir del próximo mes de abril de 2006.
Sea como fuere y a
juzgar por las circunstancias, los ciudadanos y empresas japonesas en China
necesitan de mayor protección y así se lo hizo saber Yachi a las autoridades de
Pekín.
De esta manera, las de por sí delicadas relaciones bilaterales
entre ambos países vienen a complicarse aún más. Y es que China, lejos de
disculparse ha preferido culpar de estos incidentes violentos a Tokio “que no
hace lo suficiente para incrementar la confianza mutua”.
Los estudiantes reciben palizas
Asimismo, el
primer ministro japonés, Junchiro Koizumi, pidió a Pekín que se responsabilice
de la seguridad de los trabajadores nipones en China y calificó de “lamentable”
el hecho de que los manifestantes se estén manifestando ante la Embajada de
Tokio lanzando piedras, y que los estudiantes japoneses en China estén
recibiendo palizas.
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