Rebeldes izquierdistas asesinaron ayer a una persona e hirieron gravemente a 10 soldados al detonar un carro bomba en Bogotá al paso de una caravana de la Policía Militar, mientras que en el departamento de Norte de Santander mataron al menos a 17 militares en una emboscada.
Intento por romper el clima de tranquilidad que se vive antes de la asunción de Uribe
Asiete días de la toma de posesión del presidente Alvaro Uribe para un segundo período, rebeldes izquierdistas asesinaron ayer a una persona e hirieron gravemente a 10 soldados al detonar un carro bomba en Bogotá al paso de una caravana de la Policía Militar, mientras que en el departamento de Norte de Santander mataron al menos a 17 militares en una emboscada.
Fuentes militares y policiales declararon que ambas acciones fueron cometidas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), contra las que Uribe lleva cuatro años de guerra intensa.
Agregaron que esperan más ataques rebeldes por estos días.
Las fuentes aseguraron que las dos acciones terroristas de ayer tienen por objeto romper el ambiente de tranquilidad que vive el país en vísperas de la toma de posesión de Uribe para gobernar durante un segundo período de cuatro años, a partir del 7 de agosto.
A la ceremonia oficial están invitados varios jefes de estado, entre ellos el gobernante cubano Fidel Castro y el presidente venezolano, Hugo Chávez.
El carro bomba fue detonado cerca de la escuela Militar de Cadetes José María Córdoba, en el occidente de Bogotá y la persona muerta fue un menesteroso que deambulaba en la zona.
La policía dispuso de una recompensa de aproximadamente $400,000 para quienes entreguen informaciones que permitan encontrar a los culpables.
Los heridos, nueve reclutas y un suboficial que los comandaba, todos miembros de un batallón de la Policía Militar, fueron llevados al Hospital Militar Central de Bogotá y al cierre de esta edición su estado de salud era grave pero estable, de acuerdo con los médicos que los atendieron.
El carro bomba estalló al paso de una caravana que transportaba tropas hacia una guarnición militar del norte de la ciudad, como parte de las medidas extraordinarias de seguridad que han sido adoptadas para tratar de prevenir actos terroristas durante la toma de posesión.
Fuentes policiales indicaron que el automóvil utilizado para el ataque era un Mazda-626, cargado al menos con 20 kilogramos del explosivo conocido como pentolita, y fue activado por medio de una llamada telefónica desde un celular.
Entretanto, la emboscada en que perdieron la vida los 17 militares ocurrió cerca de la población de Tibú, en Norte de Santander, en los límites con Venezuela, una región que las FARC han comenzado a recuperar tras la salida parcial de los paramilitares, quienes se desmovilizaron en busca de beneficios legales y económicos y se trasladaron con sus armas a ocupar cinturones de miseria en las ciudades.
En este caso murieron 17 soldados, un oficial y un suboficial.
Los primeros reportes entregados por voceros militares indicaron que las tropas fueron atacadas cuando patrullaban una región boscosa, próxima a una carretera secundaria.
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