Política

El “número 2” de la Inteligencia afgana y otras 22 personas mueren en un atentado

EP / EDE. – Al menos 23 personas murieron este miércoles, entre ellas el “número dos” de la Inteligencia afgana, en un atentado suicida en el este de Afganistán, según informó el portavoz del gobernador de la provincia de Laghman, Sayed Ahmad Safi. Por otra parte, el cultivo de opio, una de las principales fuentes de financiación de los talibanes, ha caído en un 22 por ciento.

MUNDO / Fallecen varias autoridades

Sayed Ahmad Safi ha informado de que el subdirector de la Dirección Nacional de Seguridad, Abdulá Laghmani, figura entre los muertos, entre los que también están el presidente del consejo provincial y del órgano ejecutivo provincial. Un portavoz talibán, Zabihulá Mujahid, dijo que el ataque fue perpetrado por un terrorista suicida en un coche bomba que era miembro de este grupo islamista. El suicida atacó cerca de una mezquita en la capital provincial, Mehtar Lam, en las montañas situadas a unos 100 kilómetros al este de Kabul.


 


Una fuente policial indicó que el gobernador provincial, Lutfulá Mashal, resultó herido en el atentado, si bien su portavoz no pudo confirmar este extremo.


 


Baja el cultivo de opio


 


La Agencia de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés) informó ayer de que el cultivo de opio en Afganistán se desplomó un total del 22 por ciento convirtiéndose en la mayor caída de la historia en un país que produce el 90 por ciento de la heroína que se consume en todo el mundo. El informe de la ONU añade que la venta de opio también ha caído en 10 puntos aunque recuerda que los niveles de producción de droga en el país centroasiático siguen siendo más altos que en años anteriores. Al respecto Antonio Costa, de la UNODC, aplaudió los resultados del estudio que ve la luz en momentos delicados para el país afgano.


 


El tráfico del opio se convirtió en uno de los negocios más florecientes en Afganistán, país al que algunos expertos llegaron a referirse como un “narco-Estado” por las grandes cantidades de droga que produce en 28 de las 34 provincias del país y por los 1,7 millones de personas que se dedican a ello. Como consecuencia, la producción de opio en territorio afgano tendrá unas “catastróficas consecuencias” en la lucha por reestablecer el orden democrático ya que parte de los beneficios de su venta sirven para financiar  a los talibanes, concluye el estudio.

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