Política

El pánico se adueñó de las calles de Río de Janeiro tras una ola de violencia que dejó 18 muertos

Para las autoridades brasileñas, los ataques habrían sido ordenados por jefes narcos desde las cárceles en respuesta a un posible endurecimiento del régimen disciplinario. En el episodio más grave, siete pasajeros de un colectivo murieron carbonizados. Y varios puestos policiales fueron atacados a tiros y con granadas.

Los ataques son atribuidos a narcotraficantes.
Los ataques se dirigieron a ómnibus y puestos policiales en Río de Janeiro. En el ataque más grave, por lo menos seis pasajeros de un ómnibus murieron carbonizados después de que una banda de pistoleros los asaltara y le prendiera fuego al vehículo, según los bomberos.

Al menos ocho puestos de policía fueron tiroteados y atacados con granadas en barrios distantes de la ciudad, en hechos que dejaron tres policías, dos civiles y dos delincuentes muertos. La muerte del último policía fue confirmada hoy por la mañana. Se trata del agente Padilha, de 27 años quien fue asesinado en la calle Epitácio Pessoa, en el barrio de Lagoa.

La ofensiva fue atribuida a una reacción de los narcotraficantes a la expansión de los grupos paramilitares, supuestamente integrados por policías y que ya habrían desalojado a los vendedores de drogas de unas 80 favelas de la ciudad. Los medios locales sostienen la hipótesis de que los ataques habrían sido ordenados desde las prisiones de Río de Janeiro por jefes de bandas de narcotraficantes que han visto su poder reducido ante el fortalecimiento de los grupos paramilitares.

En carteles arrojados a la calle por los pistoleros, los atacantes acusaron a la gobernadora de Río de Janeiro, Rosinha Garotinho, de incentivar la creación de los grupos paramilitares. “Rosinha apoya las milicias contra el pobre de las favelas.

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