Aprobada la polémica ley de hidrocarburos, el presidente Carlos Mesa ha intentado calmar los ánimos de los bolivianos ofreciéndoles un plan de reactivación económica y de fuerte calado social, pero ni por esas. Los bolivianos no se dejan convencer y mantienen las movilizaciones.
Continúan las protestas y los bloqueos de carreteras
La situación en Bolivia ha llegado a tal punto de tensión, que ya no hay ninguna
de las decisiones que parten del Gobierno que consigan aplacar las protestas de
la población. Ni la promulgación de la ley de hidrocarburos, ni el posterior
lanzamiento por parte del Gobierno de Carlos Mesa de un plan económico-social,
han conseguido calmar los ánimos. Y eso que el plan prometía beneficios para la
población.
El presidente boliviano, Carlos Mesa, se encargó
personalmente de presentar este plan de reactivación económica de largo alcance
en un mensaje televisado. Diferentes sectores ya han rechazado el plan,
denominado “Bolivia productiva y solidaria”, por considerarlo poco realista.
Ni por esas, han conseguido las autoridades calmar a los grupos más
radicales, que mantienen las movilizaciones y los cortes de rutas y exigen
nacionalizar el sector. Todo lo contrario. El líder cocalero Evo Morales, líder
del Movimiento Al Socialismo (MAS), se mostró convencido de que con el plan la
intención del presidente es desactivar las protestas populares, que demandan
cambios profundos.
Pero no lo ha conseguido. Tal es así, que ayer la
policía recurrió a los gases lacrimógenos y camiones lanza agua para poder
dispersar una manifestación de más de mil personas, que intentaba introducirse
en la plaza Murillo, sede de los poderes Ejecutivo y Legislativo.
Muchos
mineros procedentes de yacimientos de la zona occidental de Bolivia arremetieron
contra los cordones policiales que velaban por la seguridad de la plaza. Los
manifestantes reclamaban la renuncia del presidente Carlos Mesa y el cierre del
Congreso lanzando pequeños pero ruidosos cartuchos de dinamita.
Por el
momento, no ha habido que lamentar heridos, pero los bloqueos de carreteras
están empezando a colapsar el país. Tal es así, que el ministro de Gobierno,
Saúl Lara, advirtió que, de continuar, se establecerá un puente aéreo para
trasladar a los viajeros varados.
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