Los portugueses deberán acudir a las urnas el próximo 20 de febrero tras anunciar el presidente de la República, Jorge Sampaio, la disolución del Parlamento y el anticipo electoral, por entender que “es lo mejor para la nación” debido a la severa crisis que padece.
Anuncio desde el Palacio de Belém
En una declaración radiotelevisada desde el Palacio de Belém, sede de la
Presidencia de la República, Sampaio justificó las razones que le movieron a
ejercer sus poderes constitucionales, a la vista de “la sucesión de episodios
que ensombrecieron decisivamente la credibilidad del Gobierno y su capacidad de
hacer frente a la crisis que vive la nación”.
Sampaio aludió a la
“insostenible situación a la que se había llegado”, durante los cuatro meses del
mandato de Pedro Santana Lopes como primer ministro, que causó “su
desprestigio”. “Me refiero a los sucesivos incidentes y declaraciones,
contradicciones y descoordinaciones que contribuyeron al desprestigio del
Gobierno, de sus miembros y de las instituciones en general”, dijo el
presidente, que matizó que el Ejecutivo seguirá con “sus competencias
políticamente limitadas”.
El jefe de Estado luso estimó innecesario
enumerar esos acontecimientos, “porque son de sobra conocidos de todos”, y dijo
que los comportamientos y críticas recibidas en los últimos días desde el
centroderecha, vienen a demostrar la política errática del
Ejecutivo.
Además consideró que la actual mayoría ya no tenía capacidad
de regeneración y que, por tanto, corresponde ahora al pueblo elegir una nueva.
“La persistencia y hasta el agravamiento de esa situación hizo inviables las
indispensables garantías de recuperación de la normalidad y volvió evidente que
la inestabilidad amenazaba continuar, con serio daño para las instituciones y
para la nación, que no puede perder más tiempo ni aplazar las reformas”,
manifestó Sampaio.
El presidente reclamó para si la responsabilidad de
una decisión que, aseguró, “tomé en coherencia con mis posiciones de siempre” y
a la vista de “mi evaluación del interés nacional”, ante la “inconsistencia” e
“inestabilidad” del propio Gobierno. En tales circunstancias, añadió, “entendí
también que se había agotado la capacidad de la mayoría parlamentaria de generar
nuevos gobiernos” y que mantener la situación “sería más grave para Portugal”,
lo que a su juicio era “una preocupación generalizada”.
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