Ante el imparable ascenso de ministro de Interior y aspirante al Elíseo en 2007, Nicolas Sarkozy
“No veo por qué cambiar a un Gobierno que ha cumplido plenamente su contrato”, afirmó Chirac, al citar el descenso del desempleo, la vuelta del crecimiento económico, la mejora de la seguridad y las reformas emprendidas, en una entrevista en el telediario de la cadena pública “France 2”.
Y denunció la “ebullición política y mediática ligada a las perspectivas electorales”, en alusión a los comicios presidenciales y legislativos de la primavera de 2007.
El hecho inédito de que, a tres semanas escasas de su tradicional entrevista televisada de la fiesta nacional francesa, Chirac decidiera asomarse a la pequeña pantalla muestra, según los analistas, la gravedad de la crisis de confianza entre Villepin y los legisladores de la Unión por un Movimiento Popular (UMP), liderada por su rival, ministro de Interior y aspirante al Elíseo en 2007, Nicolas Sarkozy.
Villepin, cuya popularidad está por los suelos, al igual que la de su mentor Chirac, está debilitado por la crisis de su reforma laboral juvenil, ya sepultada, salpicado por el escándalo de Clearstream, y cada vez más aislado, hasta el grado de que tuvo que aplazar un proyecto de ley por falta de apoyo.
“La mayoría (UMP) hoy apoya al Gobierno y lo apoyará” porque sabe que “todo Gobierno y toda mayoría que deje de actuar” un año antes de las elecciones generales “siempre lo ha pagado muy caro” en las urnas, sostuvo Chirac.
Reconoció, sin embargo, que en la mayoría parlamentaria hay “insatisfacción sobre la cooperación indispensable” que se impone entre un Gobierno y su partido.
Y aconsejó a Villepin que esté “más a la escucha” y tenga “más contactos con su mayoría parlamentaria”, que expresa la opinión pública y su “sabiduría”.
“Hay que tenerla en cuenta”, sentenció Chirac. A diez meses de las presidenciales, el veterano jefe de Estado (73 años, de los cuales los once últimos en el Elíseo) no quiso desvelar sus intenciones, limitándose a señalar que dirá “en el primer trimestre de 2007” si aspira o no a un tercer mandato.
En vista de los reveses políticos que ha sufrido en el último año, en primer lugar el “no” de sus compatriotas en el referéndum sobre la Constitución europea, y personales (un accidente vascular cerebral el pasado septiembre), los analistas políticos consideran improbable que se presente, y hablan de un “fin de reinado”.
Preguntado sobre si la rivalidad entre Villepin y Sarkozy contribuye al malestar actual, Chirac consideró “natural e incluso deseable” que haya choques de personalidades, pero aseguró que en el funcionamiento del Gobierno no ve “nada” que le haga pensar que hay “una rivalidad insoportable” entre los dos.



















