Delante suyo tienen a una España que está marginada del concierto de naciones gracias a una estrategia antiamericana y de izquierda rudimentaria
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Miércoles, 18 de febrero 2026

Delante suyo tienen a una España que está marginada del concierto de naciones gracias a una estrategia antiamericana y de izquierda rudimentaria
editorial
El PSOE celebró ayer la segunda reunión del Consejo de Relaciones Internacionales, un grupo de trabajo constituido el pasado mes de diciembre que mantiene encuentros periódicos para analizar los principales temas de la agenda política internacional. A la cita en la sede del PSOE acudieron el ex presidente Felipe González y el comisario europeo de Asuntos Económicos, Joaquín Almunia.
“Se trata de Europa” es el lema de la nueva campaña pro-europea que prioriza la cúpula socialista en lo que concierne a su política exterior. Desde los socialistas europeos como José Borrell y Joaquín Almunia hasta el inefable Miguel Ángel Moratinos, la diplomacia española ha centrado su accionar, principalmente, en dos cuestiones primordiales: la búsqueda del interés de Europa y el apoyo en Iberoamérica al neopopulismo de izquierdas.
La cuestión europea, por más que este Gobierno haya realizado denodados esfuerzos por mostrarse dócil y disciplinado frente al poderoso eje franco-alemán, no ha proporcionado los rendimientos económicos y políticos esperados. Tanto Schröder como Chirac se han mostrado indiferentes al hecho de que España perderá sus ayudas del fondo de cohesión europeo y las del antiguo plan de convergencia a partir de 2007. Lo cual significa que el PIB de España crecerá menos y que su economía se ralentizará. Además, es humillante que, como informamos en este periódico puntualmente, Alemania vaya a recibir después del 2007 más fondos de ayudas que España, aún siendo más rica.
En Iberoamérica, la reciente visita a la región de Rodríguez Zapatero demostró que al presidente español le tiran más las afinidades ideológicas que los intereses maltrechos de las empresas españolas. Sus declaraciones de apoyo al consenso de “La Habana” fueron mal recibidas en los círculos empresariales españoles, e incluso la multinacional Telefónica se adelantó a la jugada relanzando un juicio al Estado argentino en los tribunales de EEUU el mismo día que Zapatero visitaba Buenos Aires. Este alineamiento con la izquierda populista latinoamericana sólo ha servido por el momento no sólo para generar malestar y desconfianza en el empresariado español sino para debilitar el liderazgo de España, como lo ha demostrado el reciente incidente con el submarino “Sceptre” en Gibraltar y la indiferencia de Condoleezza Rice hacia España en su gira por Europa.
En suma, el balance que puede hacer el ex presidente Felipe González y sus correligionarios del PSOE en materia de política exterior española es preocupante. Delante suyo tienen a una España que está marginada del concierto de naciones gracias a una estrategia antiamericana y de izquierda rudimentaria que le ha perjudicado haciendo concesiones inútiles y nada beneficiosas para los intereses del país.
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