Política

El régimen cubano aprovechó la presencia del Papa para aumentar la represión

Finalizó la gira del Sumo Pontífice por Méjico y Cuba. Mayor protagonismo para su estancia en el segundo de los países donde se reunió con los hermanos Castro quienes, a su vez, no pusieron fin a la campaña de acoso a quienes son contrarios a su dictadura

Concluida la visita de Benedicto XVI ha habido varios aspectos colaterales de importancia. Además de las homilías en Santiago y La Habana o los encuentros con los hermanos Castro, la oposición al régimen ha visto cómo durante estos días la censura y el hostigamiento del régimen ha aumentado. Amnistía Internacional ha sido una de las organizaciones que ha denunciado estos hechos: rodeos de sus casas, cortes de sus líneas telefónicas y por ejemplo, detención de 150 opositores. Ante tal situación, AI concluye que el Papa debe condenar la falta de libertades en Cuba.
 
Asimismo, la citada organización da el siguiente dato: “en Cuba, las detenciones breves de opositores al gobierno, activistas de derechos humanos y periodistas independientes son práctica habitual. En vísperas de la visita del Papa, cientos de opositores al gobierno fueron detenidos durante periodos breves, amenazados o privados de su libertad de circulación”.
 
Igualmente, esta presión ejercida hacia la oposición fue denunciada por los anticastristas de Miami. Al respecto, Carlos Alberto Montaner señala que hubiera deseado un lenguaje más claro del Papa para sacudir la conciencia del país y Marco Antonio Ramos (historiador eclesiástico) sostiene que quien ha salido ganando con la visita ha sido el régimen (El Universal).
 
En su despedida, el Papa pidió la plena libertad religiosa para Cuba y se reunió con Fidel Castro quien en la carta publicada en Granma, se mostró condescendiente hacia Benedicto XVI, tal y como podemos leer en El Mundo que reproduce una parte de la citada carta:”decidí solicitarle unos minutos de su muy ocupado tiempo cuando conocí por boca de nuestro canciller Bruno Rodríguez que a él le agradaría ese sencillo y modesto contacto”.
 
Clarín define el encuentro entre Fidel Casto y Benedicto XVI como una “cumbre de bromas y retos”. El dirigente cubano dijo que esperaba que tanto Juan Pablo II como Teresa de Calcuta fueran declarados santos y que marxistas y cristianos deben caminar juntos por la paz. Como portavoz autorizado de El Vaticano, Lombardi comentó que “fue sobre todo Fidel quien hacia preguntas”.
 
Finalmente, una de las frases que más ha impactado de las pronunciadas por Benedicto XVI durante esta visita es su definición de Cuba como “la casa de todos y para todos los cubanos, donde vivan la justicia y la libertad en un clima de serena fraternidad” (El Nuevo Herald).

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