Celebrará elecciones, las primeras desde 2005, en un contexto de frecuentes violaciones de los derechos humanos de las mujeres. Lo sucedido en los países limítrofes ha sido fundamental para este pequeño paso democrático dado.
El País ha enviado a Ángeles Espinosa a Arabia Saudí para que siga sobre el terreno lo que acontece en la jornada electoral. Primeras informaciones: escaso interés de la población, con ausencia de mítines o eventos públicos de los candidatos. Asimismo, testimonio de una profesora de allí, cuya identidad se omite, quien hace el siguiente juicio desgarrador de los que allí tiene lugar:
“estas elecciones no le importan a nadie. Sólo se celebran de cara a la galería para que nuestras autoridades puedan decir a los mandatarios extranjeros que han iniciado un proceso democrático y que los saudíes no estamos interesados en la democracia”.
Serán las últimas elecciones en las que no votarán las mujeres y contarán con la presencia de 10000 observadores locales (algunos de ellos, abogados saudíes), nos contó
El Economista.
En cuanto a la situación de los derechos humanos de las mujeres, nueva medida más de cara a la galería del Monarca Abdalá, que “ha perdonado” a la mujer que había sido condenada a varios latigazos por conducir. En el cambio de punto de vista del monarca ha influido significativamente la oleada de protestas levantada tanto en el interior del país como en las redes sociales, a favor de todas aquellas mujeres que habían sido condenadas por idéntico motivo. Para muchos saudíes supone un pequeño pasito para poner punto y final a la política de
segregación sexual que viven.
La princesa Amira Tawil ha declarado su satisfacción porque la condena no se haya llevado a la práctica y lo expresó a través de twitter:
“gracias a Dios, la flagelación de Sheima ha sido anulada. Gracias a nuestro bien amado rey. Estoy segura de que todas las mujeres saudíes estarán encantadas, sé que yo lo estoy” (
La Razón).
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