Una enorme batalla se desató ayer en la capital de la región rusa de Kabardino-Balkaria, en la turbulenta zona del Cáucaso, después de que unos hombres armados atacaran comisarías de la policía y otros objetivos. Extremistas islámicos chechenos se adjudicaron el ataque
Rusia da por controlada la revuelta al tiempo que Putin ordenó aniquiliar a los insurgentes armados
Hombres armados, islamistas según las autoridades, lanzaron este jueves una serie de ataques simultáneos contra las fuerzas de seguridad, el aeropuerto y el ejército en Naltchik, ciudad del Caúcaso ruso, provocando al menos 63 muertos.
En el ataque murieron 50 asaltantes armados, 12 habitantes de la ciudad y un miembro de las fuerzas de seguridad, declaró el presidente de la república de Kabardino-Balkaria, Arsen Kanokov, citado por la agencia rusa Itar-Tass.
Tres comisarías de policía, la sede del ministerio del Interior , el del FSB y una armería, fueron atacados por hombres armados a las 9H00 de la mañana (5H00 GMT), informaron fuentes concordantes interrogadas por AFP y citados por las agencias rusas.
Los combates se extendieron a varios barrios de Nalchik, capital de la república caucásica rusa de Kabardino-Balkaria, vecina de Chechenia. Un funcionario interrogado desde la república vecina de Osetia del Norte dio cuenta de numerosos disparos y de explosiones de granadas.
Un ataque contra el aeropuerto de Nalchik fue rechazado, pero todos los vuelos fueron suspendidos, precisó una fuente del estado mayor local. Unos sesenta “rebeldes” habrían participado en este ataque bien organizado, según una fuente del ministerio del Interior regional, citado por Itar-Tass.
El ataque fue rechazado y siete atacantes murieron, afirmó al mediodía el ministerio, al tiempo que reconoció que los enfrentamientos continuaban en las calles de la ciudad y que las fuerzas del orden habían tenido bajas, cuyo número estaba siendo verificado.
Soldados armados corrían por las calles y había humo en el centro de la ciudad, según las primeras imágenes de la televisión pública rusa Rossia. Helicópteros sobrevolaban la ciudad y se pidió refuerzos, precisó el corresponsal de la televisión.
El presidente ruso, Vladimir Putin, estaba siendo informado de la situación y su representante para el sur de Rusia, Dimitri Kozak partió rápidamente hacia Kabardino-Balkaria.
Un testigo, un funcionario municipal, vio varios niños huir llorando de la escuela No. 5 de Nalchik. Una niña de unos siete años de edad le dijo que unos hombres armados entraron en la escuela y que hubo un tiroteo.
La escuela, que se encuentra justo detrás de la comisaría atacada, debió ser evacuada de emergencia, añadió un responsable de los servicios de seguridad para explicar por qué unos hombres armados habían entrado en ésta.
El centro de Nalchik estaba acordonado por la policía y automóviles provistos de megáfonos pidieron a los habitantes que evacuaran la zona, declaró un responsable de la administración regional que pidió anonimato. Dos edificios del centro estaban en llamas, según la televisión.
Los teléfonos móviles no funcionaban en Nalchik, y el transporte público fue suspendido. La frontera administrativo con la república vecina de Osetia del Norte había sido cerrada.
Fuentes de los órganos de seguridad citadas por las agencias Itar-Tass e Interfax afirmaron que el ataque fue lanzado después de una operación policial contra un grupo de extremistas religiosos ´wahhabitas´ (partidarios de un islam radical), cerca de Nalchik.
Según Itar-Tass, tres “extremistas religiosos” murieron durante esta operación, mientras que según Interfax varios ´wahhabitas´ fueron detenidos y los combates que se llevan a cabo en estos momentos fueron provocados por sus compañeros que trataban de liberarlos.
En diciembre pasado, un grupo armado atacó la sede local de la agencia federal antinarcóticos en Nalchik, matando a cuatro funcionarios y llevándose un importante arsenal.
Al mes siguiente, las fuerzas de seguridad lanzaron una importante operación de rastrillo en la ciudad, para detener a los dirigentes de la comunidad islámica local Yarmuk. Varios activistas fueron muertos.
En junio de 2004, combatientes armados esencialmente de Chechenia e Ingushetia lanzaron de noche, bajo la dirección del jefe de guerra checheno Chamil Basayev, una serie de ataques contra los edificios de las fuerzas del orden en Ingushetia, otra república del Cáucaso ruso, que dejó 88 muertos, en su mayoría miembros de las fuerzas del orden.
En septiembre de 2004 un comando pro-checheno ocupó una escuela de Beslan, en la vecina Osetia del Norte. Más de 1.200 rehenes fueron detenidos durante tres días y su calvario terminó con la muerte de 331 personas, entre ellas 186 niños.
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