Elecciones que pueden servir para medir el grado de aceptación que el régimen de los Ayatolás tiene entre los suyos, en un momento en que Ahmadineyad ha radicalizado su lenguaje hacia occidente. Jamenei favorito no sólo para ganar, sino para ostentar más poder aún. El nivel de participación será el barómetro debido a la represión que sufre la oposición.
Datos clave de partida: novenas elecciones en Irán desde 1979 (año en que tuvo lugar la revolución), más de 48 millones de iraníes tendrá derecho a participar, habrá 850.000 observadores electorales…pero al término de las mismas, no habrá grandes cambios, especialmente en la política nuclear, en lo que se refiere a la relación con Occidente (
La Vanguardia). Son las primeras elecciones en celebrarse tras las presidenciales de 2009, las cuales combinaron el fraude primero y la persecución a la oposición, después.
El País nos da una información de contexto fundamental para entender estos comicios: casi no ha habido propaganda electoral y los principales líderes reformistas, que se encuentran bajo arresto, pidieron el boicot. Jamenei, gran favorito, fue desafiante cuando votó:
“las potencias arrogantes nos están intimidando para mantener su prestigio. Una alta participación es lo mejor para preservar la seguridad de nuestro país”.
Organizaciones como Human Right Watch han criticado duramente este proceso electoral, puesto que con los partidos reformistas fuera del juego democrático, sólo se pueden votar opciones ultra conservadoras, lo que provocará que en última instancia Jamenei tenga aún más poder (
ABC). La asepsia que caracteriza a la actitud del electorado nos la resume de manera gráfica y brillante
La Razón: “La vida en Teherán sigue su ritmo normal, pese a las elecciones legislativas”.
Por lo tanto, a falta de competencia real entre los partidos, el tema fundamental ha sido la participación. Opiniones encontradas al respecto: mientras el gobierno habla de que ha sido “elevada”, la oposición desmiente tal premisa. Según la televisión oficial, a las 12.30 de la mañana la participación era ya del 60%, mucho mayor a la que se produjo en 2008. Uno de los iraníes que depositó su votó explicó así las razones de hacerlo:
“he votado contra nuestro único problema, que es Estados Unidos y su lucha contra nosotros” (
El Mundo)
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