Las empresas eléctricas españolas tienen previsto invertir 4.000 millones de euros en Latinoamérica en el periodo 2005-2008, un 60 por ciento de la suma total dedicada a inversiones internacionales, anunció ayer Iñigo de Oriol, presidente de la patronal eléctrica Unesa.
Afirman que la apuesta por Latinoamérica “no es pasajera y mucho menos especulativa”
Oriol, que participó en el I Congreso Euroamericano de la Energía, recordó que la presencia industrial de España en Iberoamérica responde al interés estratégico de la región, a la comunidad cultural que une a los distintos países y la confianza plena que existe en futuro de las distintas naciones de este área.
Por eso, recordó que la apuesta de las empresas españolas por Latinoamérica “no es pasajera y mucho menos especulativa”, sino que se caracteriza por “una vocación de permanencia y de servicio” a los ciudadanos de la región.
Asimismo, dijo, la atención a más de 25 millones de clientes por parte de las eléctricas españolas supone para las empresas nuevos retos en la búsqueda de fórmulas que permitan mejorar la calidad del servicio que prestan, de forma compatible con un desarrollo sostenible.
Por su parte, el presidente del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG), Walter Schmale, instó a Gobiernos y empresas a realizar “esfuerzos integrados” para hacer frente a la nuevas situación de los mercados internacionales del petróleo. “Parece que el petróleo y el gas baratos se están acabando”, advirtió.
No obstante, señaló que para afrontar el nuevo escenario se necesitan acometer inversiones “en el tiempo oportuno”, lo que exige que las empresas cuenten con un marco de previsibilidad y estabilidad para sus inversiones.
En la misma línea, el presidente de Cepsa y del Club Español de la Energía, Carlos Pérez de Bricio, abogó por la constitución de acuerdos interregionales para solventar el problema de la energía y, por ejemplo, permitir el acceso a la electricidad a los 1.500 millones de personas que en la actualidad aún no disponen de ella.
En este contexto, subrayó que ningún tipo de tecnología ni de energía deberían ser descartada en un principio y apostó por realizara análisis individualizados y comparados de cada una de ellas, que contemplen los costes y beneficios de su utilización.
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