Tras unos días fuera de Buenos Aires, se regresa como Alicia. No hay modo de analizar la coyuntura si no es en el marco de un país de maravillas.
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Jueves, 15 de enero 2026
Tras unos días fuera de Buenos Aires, se regresa como Alicia. No hay modo de analizar la coyuntura si no es en el marco de un país de maravillas.
Por Gabriela Pousa
-Maravillosamente, ni antes ni después, en el momento justo asesinan al “hígado”
Muñoz. Nunca un asalto comando resultó tan oportuno.
-Maravillosamente, ni antes ni después, y pese al
cúmulo de antecedentes que lo declaraban prócer de la inconstitucionalidad,
detienen a Raúl Castells.
-Maravillosamente, de futboleros empedernidos
pasamos a ser basquetbolistas fanáticos (No lo
seríamos si el equipo americano hubiese ganado, es
extraño…).
-Maravillosamente, hay una nueva movilización social en pro
de la seguridad y el Presidente no está en la ciudad…
-Maravillosamente,
lo que la mayoría de los medios narran tras la convocatoria ciudadana se parece
más a una lobotomía del orador que a la radiografía de un hecho que puso de
relieve el humor reinante en la sociedad argentina.
-Maravillosamente,
Juan Carlos Blumberg deja de ser víctima para convertirse en victimario ¿De
quién? ¡De la dirigencia política! Puede que sea un hombre equivocado pero
convertirlo en el “desestabilizador” de la nación suena exagerado. Máxime si nos
sinceramos: ¿Qué hay equilibrado en Argentina?
-Maravillosamente, a un ciudadano con más de seis décadas de
vida se le exige la templanza del sabio, la bondad del santo, la perfección de
Dios. ¿El tribunal autorizado “moralmente” para examinarlo? ¡La dirigencia
política! Si ésto no es de maravillas, Lewis Carroll corre el riesgo de
pasar a ser un invento “Made in
Argentina“.
-Maravillosamente, los “derechos
humanos” cuya cuna se remonta a tiempos inmemoriales pasa a ser
tema de coyuntura. ¡Novedad y descubrimiento de la actual “administración” de
Gobierno! Con la infinidad de acepciones que recorren las páginas de los medios,
el binomio que no admite sinonimia alguna por su contundencia, puede conformar
un diccionario o enciclopedia best seller que en la vía pública se oferte
a la cartera de la dama o al bolsillo del caballero… ¿Vendedores de
imposibles o compradores de quimeras? ¿Qué parte del mercado está fallando? La
culpa posiblemente la tenga el Fondo Monetario. ¿También la respuesta…?
-Maravillosamente, el gobierno ratifica su
“política de derechos humanos” deshumanizando los
derechos de un padre que tras enterrar un hijo pide justicia.
-Maravillosamente, una dirigencia que se llena la boca hablando de
democracia y de participación ciudadana, al advertir un atisbo de protagonismo
político en alguien ajeno a ella, muestra los dientes con furia.
-Maravillosamente, una actitud similar se puede observar en gran parte
de la sociedad. “Qué se vayan todos”
“Renovación política“: slogan harto repetidos pero si
Blumberg osa adentrarse en cuestiones de la república, queda sujeto a toda
suerte de críticas destructivas. ¿En qué quedamos? Si se pretende -y
fuese posible- un cambio desde este sistema, es menester que existan figuras
políticas…
-Maravillosamente, leemos un día que “Se
detuvo el crecimiento de la actividad económica” y al otro que
“El país continúa creciendo”
-Maravillosamente, para paliar la ola delictiva el Presidente que afirmó
tener “una Policía de gatillo fácil” y corrupta decide
“saturar la calle con patrulleros”
-Maravillosamente, tras esos enunciados se producen nuevos secuestros,
robos y hasta tiroteos en plena Panamericana y a la luz del día pero nadie vio
ni escuchó nada. ¿Y las patrullas?
-Maravillosamente,
los piqueteros que saquearon o usurparon cadenas de supermercados aparecen de
pronto agradeciendo la “solidaridad” de éstos al proveerles alimentos para las
ollas populares. El guiso huele más a extorsión que a caridad o ¿hay
cierta dirigencia empresaria que no advierte la diferencia entre solidaridad y
complicidad?
-Maravillosamente, Néstor Kirchner dice que:
“Somos un país de buena fe“… Lo de “buena fe” es
admisible, lo de “país” no sé.
En “Alicia en el país de
las Maravillas” es la Reina de Corazones quién le dice a Alicia
que corra todo lo que pueda para mantenerse en el mismo sitio…
Alguien nos está diciendo lo mismo a nosotros y lo más grave
aún, me temo que estamos siguiéndole al pie de la letra.
Detrás del espejo…
Tras este breve
recorrido por lo que sucedió o dejó de suceder, lo que puede aventurarse en los
próximos días ha de responder a la idiosincrasia característica de este Gobierno
que no ha mostrado –por más discursos que afirmen lo contrario – modificaciones
aunque se enfaticen las prioridades de la ciudadanía.
Es decir,
cabe esperar nuevas o viejas maniobras distractivas que aún logran su cometido
pese a tanto énfasis de analistas en remarcar “aires de
cambio” en la sociedad. Hay mucho discurso tendencioso tras esos
enunciados.
Téngase en consideración que durante estas horas, en
Balcarce 50, sólo se preocuparon por desmitificar el tema de los derechos
humanos-deshumanizados en casos de inseguridad y por disminuir la cantidad de
concurrentes a la Plaza de los dos Congresos.
Mientras los
grandes medios de comunicación no muestren un mayor compromiso con la gente y
menor dependencia con el oficialismo es difícil prever modificaciones que
repercutan positivamente en la sociedad.
Thomas Jefferson decía
“Puesto que la base de nuestro gobierno es la opinión del pueblo,
nuestro objetivo fundamental debería ser la preservación de ese derecho; y si
estuviera en mí decidir entre un gobierno sin periódicos o periódicos sin
gobierno, no vacilaría un instante en preferir esto último“.
No es la base del gobierno de Kirchner la opinión del pueblo sino el
mantenimiento en el poder. Por esa causa, prima el análisis interno del
escenario a preparar para los próximos comicios de 2005 que los hechos diarios
capaces de desvirtuarse a través de manejos mediáticos o gritos en despachos.
Los cambios de humor en la sociedad se vienen pregonando desde
algunas tribunas políticas cada vez que algún hecho logra aparecer en más de dos
portadas de matutinos porteños. Sin embargo, no se produjeron reacciones
concretas en el accionar del Estado.
Está visto que
Kirchner optó por la enunciación de planes para “asirse” de los votos
necesarios. Llegada la hora de emitir sufragio se ocupará de que los
enunciados se solventen de manera tal que ameriten concurrencia a votar al mejor
estilo Chávez. Pero hay una sustancial diferencia entre el jefe de Estado
venezolano y el nuestro actual mandatario: Hugo Chávez no permitiría la
insurrección como la tolera hoy por hoy Kirchner en Argentina. No la tolera
incluso Fidel Castro. No la toleró Perón… Si acaso el santacruceño busca
mantener una imagen medianamente aceptable (amén del mercado estadístico que en
rigor no es tampoco novedoso en Argentina ni tampoco masivo) antes o después,
deberá plantearse el problema del caos y el modo de revertir la situación
imperante.
En cuestiones internas, hemos dicho incontables
veces que el choque entre Kirchner y Duhalde era meramente circunstancial y
puede leerse como “advertencias” entre dos posturas
diferentes para un mismo objetivo: el poder.
Ambos negocian
listas y reformas que, si hasta la fecha se han postergado sin generar grandes
consecuencias, no habría por qué prever que vayan a darse en un momento en que
la ciudadanía debe concentrarse –gracias a la ausencia del Estado en un área
básica de su competencia – en tratar de mantenerse a salvo en un Far West
sin Gary Cooper, sin John Wayne…
GABRIELA POUSA
(*) Analista Política. Lic. en Comunicación Social (Universidad del
Salvador) Master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE) Estudios en
Sociología del Poder (Oxford) Queda prohibida su reproducción total o parcial
sin mención de la fuente.
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