Después de la que se ha montado en Cataluña por sus polémicas declaraciones no es de extrañar que Pasqual Maragall haya decidido hacer un paréntesis, de viaje en Urugay. En su ausencia, la crónica política española, está que arde.
DE VIAJE EN URUGUAY
El presidente de la Generalitat de Cataluña, Pasquall Maragall, ha decidido
poner tierra de por medio para escapar de la polémica que él mismo ha generado y
que, parece no tener fin. La crónica política española pasa estos días por la
grave crisis que vive el Gobierno socialista catalán después de las
incomprensibles declaraciones de su presidente, acusando al anterior gobierno de
CiU de corrupción por el supuesto cobro del 3% en la adjudicación de obras
públicas.
Estas graves acusaciones de Maragall (dicen que para desviar
la atención de la crisis de el barrio de El Carmelo) le han puesto, si cabe, en
una situación más delicada, después de que CiU rompiera cualquier relación con
el PSC y cualquier diálogo acerca del Estatuto catalán. La pelota ahora está en
el tejado de Pasqual Maragall: o rectifica en sus acusaciones o no habrá acuerdo
para la negociación del Estatuto. Y mientras, las reacciones de todos los
colores y tintes políticos, se suceden en España, el principal protagonista de
todo este lío, Pasqual Maragall, ha decidido hacer un “paréntesis” y marcharse a
Uruguay coincidiendo con la toma de posesión del presidente Tabaré
Vázquez.
Múltiples reacciones en
España
Y mientras el presidente catalán hace como si no pasara
nada, quizá con la esperanza de que al volver todo haya sido un mal sueño, en
España las reacciones se suceden.
El líder de CiU, Artur Mas, ya anunció
que su partido no participará en la próxima cumbre convocada por el presidente
de la Generalitat para debatir la reforma del Estatuto catalán. Mientras el PSOE
intenta quitar hierro al asunto desde Madrid (saben que Maragall “metió la pata”
pero no pueden echarse tierra encima ) y, paradójicamente, Esquerra Republicana
per Catalunya (ERC) pide un poco de calma, el Partido Popular pide dimisiones y,
de momento, Josep Piqué sólo ha logrado la enemistad manifiesta de Maragall.
El presidente del PP catalán asegura que “se han cometido muchos
errores” y pide reflexión “sobre el brutal alejamiento de la clase política
respecto a los ciudadanos”. Piqué aseguró que como ciudadano está “desolado” por
el lamentable espectáculo que se está dando y pidió una explicación
“transparente”.
La gravedad del asunto está alcanzado cotas tan altas
que hasta el ex presidente autonómico e histórico dirigente de CiU, Jordi Pujol,
ha vuelto a entrar en escena para dar su opinión. No en vano, las acusaciones de
Maragall apuntaban como dardos envenenados a la época de gobierno de Pujol.
En este sentido, el ex presidente regresó a la política activa para
hacer una declaración en la que aludió a la gravedad que supone que “para
sacarse de encima su presión, el presidente provoque una ruptura profunda en el
país, produzca el descrédito de la clase política, dañe la credibilidad de la
Generalitat y perjudique gravemente la imagen de Cataluña”.
En cualquier
caso, CiU se mantiene inflexible y asegura que mientras Pasqual Maragall no
presente una “rectificación en toda regla” no se retomará la negociación sobre
el Estatuto. Puede que el presidente de la Generalitat, de viaje en Uruguay,
aproveche el paréntesis para reflexionar sobre la crisis que ha desencadenado en
Cataluña. Tendremos que esperar a su regreso para saber cuál ha sido la
conclusión de sus pensamientos.
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