La corrupción ha salpicado en los últimos tiempos al PSOE como no lo hacía desde los tiempos de Felipe González. El caso más grave es el de Manuel Chaves, vicepresidente y hombre de confianza de Zapatero, que uso sus influencias para ayudar a empresas de sus familiares. Tampoco hay que olvidar las acusaciones de cohecho a Tomás Gómez dejan tocados a los socialistas en la Comunidad de Madrid, un territorio que quería reconquistar
ESPAÑA / Corrupción
La escalada de denuncias y acusaciones de malversación de fondos públicos, actividades prohibidas, filtraciones y cohecho han llegado a su punto máximo y tanto Partido Popular como el Partido Socialista sacan a la calle todo el armamento.
Se denuncia que la Junta de Andalucía, bajo la presidencia del ahora número cuatro del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, Manuel Chaves, alteró una orden autonómica para posibilitar la subvención, con más de 10 millones de euros, al proyecto de la empresa minera de la que es apoderada Paula Chaves Iborra, la hija del ex presidente autonómico.
Según el periódico español “EL MUNDO”, un informe elaborado en 2006 permitiría demostrar que violó una normativa al aprobar y firmar el pasado 20 de enero un incentivo de más de 10 millones de euros a favor de la empresa Minas de Aguas Teñidas.
El citado diario asegura que los argumentos esgrimidos entonces para mantener como director general de la Junta a Leonardo Chaves -tras haber adjudicado a dedo una obra a una empresa de la que había sido apoderado otro hermano- obligan a concluir que el ex presidente andaluz ha cometido una infracción “grave” o “muy grave”.
Irregularidades en Parla
Pero lo de Manuel Chávez no es lo único que preocupa al PSOE. Tomás Gómez, el secretario general del PSM (Partido Socialista de Madrid) también se ha visto envuelto en un caso de corrupción por falsificar facturas y pagarés cuando era alcalde de la localidad madrileña de Parla. Aunque ha intentado desviar la atención afirmando que este caso estaba ya archivado jurídicamente, el PP ha ido a la carga contra él.
En la denuncia se constata que el PSM obtuvo una financiación irregular de su actividad durante los años 2001 y 2002 en el municipio de Parla. Se pasaban el pago de los actos que celebraba a empresas privadas, por lo que ni siquiera pueden conceptuarse dichos pagos como donaciones en especie, ni figuran en la contabilidad del Partido Socialista.
Además, esas empresas fueron beneficiarias de la adjudicación de suelos para la construcción de viviendas en el municipio de Parla.
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