Turquía está dispuesta a apoyar cualquier nuevo esfuerzo bajo los auspicios de la ONU para resolver el conflicto de Chipre, principal obstáculo para sus aspiraciones europeas, según afirmó anoche el primer ministro, Recep Tayyip Erdogan.
Cuenta con el apoyo de la ONU
La aceptación de negociaciones para que Turquía, el único país islámico del
área, forme parte de la Unión Europea y el apoyo total y irrestricto de Koffi
Annan como secretario general de Naciones Unida, “allanarán el camino para que
cristalizar las soluciones”.
La adhesión de Turquía a la UE representa la
incorporación de 70 millones más de habitantes y convertiría a la Unión Europea
ipso facto en un organismo de gran peso, en un verdadero mediador mundial entre
el mundo musulmán y el mundo occidental y cristiano.
Enclavado entre
Oriente y Occidente jugará un papel determinante dentro de la Unión Europea en
cuanto a la paz mundial, y por eso Jan Peter Balkenende decía que “las
negociaciones se iniciarán el próximo 3 de octubre de 2005”, entre aplausos y
celebraciones, no sin antes advertir, que aunque el objetivo es la integración,
Ankara no cuenta con un cheque en blanco que le garantice desde ya su entrada al
club.
Por su parte, Josep Borrell, presidente del Parlamento Europeo,
escribía ayer en un matutino español que “tras duras y difíciles negociaciones,
la UE y Turquía han decidido empezar las negociaciones de adhesión el 3 de
octubre del próximo año.” También recalcaba que “antes tendrá Turquía que firmar
el Protocolo que extiende la Unión aduanera a los 10 nuevos estados miembros de
la UE. Para el Consejo Europeo eso implica el reconocimiento de Chipre por
Turquía” y alertaba que Erdogan, se fue de Bruselas negando que tal firma
tuviese ese significado.
Borrell pidió al Parlamento Europeo,
representante del conjunto de los ciudadanos de la Unión, que apoye el acuerdo
para la adhesión de Turquía.
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