El ministro de Defensa, Walker San Miguel, recibirá cinco helicópteros y diez lanchas facilitadas por Argentina para socorrer a las centenares de víctimas que quedaron aisladas por la crecida del mayor río de la región el Mamoré.
Las inundaciones se iniciaron en diciembre, con la caída de fuertes lluvias del fenómeno El Niño
El gobierno congeló temporalmente una norma que permite la reversión al Estado de tierras sin cultivar, a pedido de los ganaderos que soportan pérdidas millonarias por las peores inundaciones que castigan al oriente boliviano.
´´Mientras dure el desastre natural no se procederá a la verificación de la función económico social´´, declaró ayer a la prensa el viceministro de Tierras, Alejandro Almaráz.
El pedido fue planteado al mandatario por los ganaderos del departamento del Beni, al noreste de La Paz que aseguran haber perdido más de 22,000 reses por causa de la inundaciones.
Morales era esperado en Trinidad, capital del Beni y a unos 380 kilómetros al noreste de La Paz, donde visitará a miles de familias evacuadas a albergues temporales.
El ministro de Defensa, Walker San Miguel, recibirá cinco helicópteros y diez lanchas facilitadas por Argentina para socorrer a las centenares de víctimas que quedaron aisladas por la crecida del mayor río de la región el Mamoré.
Las inundaciones se iniciaron en diciembre, con la caída de fuertes lluvias a consecuencia del fenómeno de El Niño que ocasionó la crecida de ríos y consecuentes inundaciones en ocho de los nueve departamentos del país.
Las lluvias han dejado 35 muertos, seis desaparecidos y 70,000 familias damnificadas, la mayoría de ellas en los departamentos de Cochabamba, en el centro; Santa Cruz y Beni en el oriente.
Otras cuatro personas fallecieron en las últimas cuatro semanas por epidemias, tres por fiebre amarilla y uno por dengue hemorrágico, informó el Ministerio de Salud que teme un brote mayor por causa del agua estancada.
La Cámara Agropecuaria del Oriente de Santa Cruz la mayor región económica, informó que en la zona 209,200 hectáreas de cultivos, el 20 por ciento de la superficie sembrada, quedó bajo las aguas y estimó las pérdidas en $90 millones.
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