Más de 40 personas murieron en una nueva jornada sangrienta en Irak, donde recrudecía la violencia tres días después del anuncio sobre la formación del gobierno dirigido por el primer ministro chiíta Ibrahim al Jaafari. En el atentado más trágico de ayer, perpetrado con un coche bomba en Tall Afar, a 80 kms al oeste de Mosul, al menos 25 personas murieron. Al menos 79 personas han muerto desde el viernes en una ola de violencia que busca desalentar las esperanzas de Washington y Bagdad.
Los chiíes piden un ataque definitivo contra los feudos terroristas
“El balance del atentado es de 25 muertos y más de 30 heridos”, informó un
responsable de la oficina del jefe del Partido Democrático de Kurdistán (PDK) en
Mosul y vicegobernador de la provincia de Ninive, Jusru Kurane. Poco antes, en
un primer balance, el propio vicegobernador se había referido a “20 muertos y 30
heridos”.
Un automóvil cargado de explosivos estalló ayer en el funeral
de un funcionario kurdo en el norte de Iraq, matando a 25 iraquíes e hiriendo a
más de 30. Eran las exequías de Sayed Talib Sayed Wahab, funcionario del Partido
Democrático del Kurdistán (PDK) y vicegobernador de Mosul, que había sido
asesinado en un ataque a tiros de insurgentes el sábado pasado, explicó la
policía.
Jasru Goran, gobernador de la provincia de Mosul, explicó a EFE
que un coche cargado de explosivos y conducido por un suicida penetró en una
Jaima (tienda de campaña) donde se celebraba un funeral, y explotó dentro. El
gobernador afirmó que el ataque se produjo alrededor de las 19:00 (hora local) y
dijo que el terrorista suicida “mató a inocentes, todos familiares y amigos del
finado”.
Goran negó, además, que en la ceremonia estuvieran presentes
“altos responsables del Partido Democrático del Kurdistán” y afirmó que entre
los fallecidos, además de kurdos, hay árabes chiies. En el momento de la
explosión se estaba celebrando el funeral por el abogado Talib Waheb, asesinado
ayer en el barrio de Hachba en Mosul, unos 420 kilómetros al norte de Bagdad.
Fuerzas estadounidenses, policías iraquíes y ambulancias se movilizaron
de inmediato hacia el lugar para retirar los cadáveres y ayudar a más de 30
heridos. Sin embargo, pistoleros no identificados bloquearon la ruta y se inició
un tiroteo. El ejército estadounidense confirmó el ataque, pero no sabía cuántas
personas habían muerto y resultado heridas.
En medio de la nueva ola de
violencia que estremece al país, un ciudadano australiano, que se identificó
como Douglas Wood, fue secuestrado en Irak, según un video difundido el domingo
por la cadena de información británica Sky News captada en París. El secuestrado
pide el retiro de Irak de las fuerzas de la coalición dirigidas por Estados
Unidos y afirma temer por su vida.
Asimismo, cinco iraquíes detenidos en
el sur de Bagdad confesaron haber raptado y ejecutado a la irlandesa Margaret
Hassan, responsable de la organización humanitaria Care secuestrada el 19 de
octubre de 2004 en Irak y cuyo cuerpo nunca se encontró, informó a la AFP una
fuente del Ministerio del Interior.
Al menos 79 personas han muerto
desde el viernes en una ola de violencia que busca desalentar las esperanzas de
Washington y Bagdad.
La escalada violenta es vista como una estrategia
de la insurgencia para evitar que el nuevo gobierno, predominantemente chií,
consiga restablecer la seguridad en Irak, uno de sus principales objetivos. “Con
el aumento de los ataques terroristas quieren mandar un mensaje al gobierno de
Ibrahim Yafari y decirle que su tarea no va a ser fácil”, explicó a EFE, Ali
Kazem Adaab, consejero de seguridad del chií Consejo Supremo de la Revolución
Islámica, el principal grupo en la Alianza Unida Iraquí (AUI), vencedor en los
pasados comicios.
Adaab señaló que el gobierno de Yafari requiere la
colaboración de todas las facciones para poder afrontar con garantías la nueva
oleada terrorista. “Es evidente que esta campaña (terrorista) está dirigida
contra los chiíes y los kurdos. Todos los iraquíes, incluidos nuestros hermanos
suníes, deben cooperar para frustrarla”, anotó.
Sad Yawad Kandil, otro
líder chií, apoya los argumentos de Adaab y asegura que “ha llegado el momento
de que el Gobierno y las fuerzas de la coalición lancen un ataque definitivo
contra los feudos terroristas… Los suníes deben unirse en esta campaña contra
el terror aunque no formen parte del Gobierno”, explicó Kandil, parlamentario
perteneciente a la AUI.
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