Sin testigos molestos, en un lugar retirado y con ambiente informal. Los gobiernos de España, Reino Unido y Gibraltar se reunieron ayer en el condado de Kent para seguir avanzando hacia un foro de diálogo tripartito.
FORO DE ENCUENTRO EN KENT
En un lugar apartado, lejos de la curiosidad de la prensa. El ministro británico
de Exteriores, Jack Straw, cedió ayer su residencia de campo en el condado de
Kent para crear un foro de diálogo tripartito sobre el futuro del Peñón de
Gibraltar. Allí se dieron cita representantes de España, Reino Unido y Gibraltar
con un objetivo común: avanzar sobre el acuerdo alcanzado el pasado 27 de
octubre en Madrid entre el propio Jack Straw y su homólogo español, Miguel Ángel
Moratinos.
Por parte de España, el Gobierno estuvo representado ayer por
el director general del Política Exterior para Europa, José María Pons, y por
parte de Reino Unido, el director para Europa del Foreign Office, Dominick
Chilcott. Por supuesto, allí estaba también el ministro principal de Gibraltar,
Peter Caruana.
Nada rotundo en el encuentro de ayer, sólo un paso más
hacia el entendimiento. La agenda estaba “abierta” y el clima era “informal”; de
hecho, la reunión acabó en una cena y hoy continuará con un desayuno de trabajo.
El único objetivo era establecer poco a poco “las modalidades del futuro diálogo
a tres bandas”, señalaron fuentes británicas.
Después de tanto tiempo, ya
iba siendo hora de resolver las viejas disputas pendientes en pro de la economía
de la zona, que se resiente con los malos entendidos que se vienen dando. No en
vano, desde el Gobierno británico se valora positivamente que España haya
decidido concentrar sus esfuerzos en mejorar las relaciones con los habitantes
del Peñón. No en vano, desde 2002 los gibraltareños insisten en que la mejor vía
para que España logre recuperar la soberanía es ganándose a los propios
ciudadanos por medio del diálogo, y no por demostraciones estériles de
fuerza.
Concretamente, el aeropuerto de Gibraltar es fruto de disputas
que perjudican seriamente las relaciones económicas. Hasta el momento, España
niega el uso de su espacio aéreo para el despegue y aterrizaje de los aviones.
Este será, sin duda, uno de los principales escollos que se pretende
solucionar.
Peter Caruana asiste por primera
vez
Algún cambio han debido de percibir los gibraltareños si
tenemos en cuenta que esta es la primera vez que Peter Caruana acude a una
reunión entre España y Reino Unido sobre el futuro de Gibraltar. Y es que el
acuerdo que firmaron en octubre Straw y Moratinos tenía un punto clave: que la
colonia tenga “voz propia” en las negociaciones y que se impulse la cooperación
local entre la Roca y el campo de Gibraltar. No en vano, Peter Caruana ya ha
expresado su total apoyo a esta nueva fórmula que busca el respaldo de los
gibraltareños para lograr un acuerdo sobre el uso conjunto del aeropuerto “en
condiciones aceptables para todas las partes”.
Por su parte, España se
comprometió a permitir el uso de aeropuertos españoles como alternativa para los
vuelos cuyo destino final sea el de Gibraltar y las escalas “sin restricciones”
en puertos españoles de “todos los buques de crucero turísticos que hagan escala
previa o posterior” en el Peñón.
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