Política

España y Argentina ganan en París

No lo tuvo fácil Nadal pues el argentino opuso igualmente pasión y garra en cada tanto. Él, como muchos, parecía desconcertado ante la actitud tan personal de Rafael Nadal en la pista. Mariano Puerta está entre los mejores. Tuvo de su lado a muchos argentinos y al público de París en su mayoría. Ha vuelto a la élite del tenis argentino y eso es decir, al menos en tierra batida, que junto al español es estar arriba.

El español Rafael Nadal, debuta y gana Roland Garros
Ayer, cuando Mariano Puerta, después de 3 horas y 24 minutos, finalmente fallaba
su derecha, el español Rafael Nadal, de tan sólo 19 años recién cumplidos,
ganaba Roland Garros. Uno de los cuatro grandes y el más prestigioso torneo en
tierra batida. Nadal, dijo, haber cumplido un sueño, que ha debido ser,
ciertamente, muy reciente. 128 jugadores se han desempeñado en las pistas
parisinas durante las últimas semanas. Ha ganado un debutante.

Rafael
Nadal se convierte en el octavo español que gana en París, inscribiendo su
nombre al lado de ilustres como Manuel Santana, Andrés Gimeno, Arantxa Sánchez
Vicario, Sergi Bruguera, Carlos Moyá , Albert Costa y Juan Carlos Ferrero.


En este mundo del tenis, casi todos, le tenían como favorito. Pero la
verdad es también que en ese “mundillo” muchos no querían su victoria. Antiguos
jugadores y hoy renombrados comentaristas, señalaban sus carencias y advertían
tópicos. En Francia, desde hace algunos años, molesta un poco la casi obsesiva
presencia de tenistas españoles en sus pistas, amén de sus continuados triunfos.


Nadal ha sido, desde el inicio, la atracción del torneo. Este
deportista, español, a nadie deja indiferente. Celebra, en sus partidos, cada
victoria parcial y cada tanto cómo si fuera el último y de una gesta se tratara.
Lo realmente notable es que si le preguntan antes de sus compromisos por su
motivación, contesta fácil y sencillo: es un partido más, espero hacer bien mi
trabajo. Con la victoria conseguida igualmente abandona efusividades: han salido
las cosas como esperaba.

Nadal agradeció al Rey su presencia, a la
Reina, a las autoridades de Mallorca, a su familia, a su entrenador, al
maravilloso público…Reconoció el juego de Puerta y manifestó su deseo de volver
el año que viene. Recibió la copa de los mosqueteros del hoy madridista Zidanne
y escuchó el himno nacional español. Bonitas imágenes las de la televisión
francesa. Por cierto, sonaba muy bien. El propio Rey pareció comentar eso con la
persona que tenía a su izquierda. Todavía se recuerdan en España las críticas al
anterior gobierno, tan “españolista” por haber unificado y mejorado los acordes
de la marcha real.

Mariano Puerta, que pidió asistencia médica por unos
problemas en la pierna derecha al comienzo del partido, ganó, en una genial
reacción, el primer set. Puerta es un deportista de talento. Hizo un gran
partido, quizá abrumado por la oportunidad y la responsabilidad de la victoria,
después de una carrera profesional irregular y no exenta de dificultades.


Estar en la final de Roland Garros, como reconoció, era ya haber ganado
su particular partido. No lo tuvo fácil Nadal pues el argentino opuso igualmente
pasión y garra en cada tanto. El, como muchos, parecía desconcertado ante la
actitud tan personal de Rafael Nadal en la pista.

Mariano Puerta está
entre los mejores. Tuvo de su lado a muchos argentinos y al público de París en
su mayoría. No tuvo a su lado políticos argentinos de renombre. Casi mejor.


Ha vuelto a la élite del tenis argentino y eso es decir, al menos en
tierra batida, que junto al español es estar arriba. Con permiso de Roger
Federer y su extraordinaria clase dentro y fuera de las pistas. Por cierto
Federer ha dicho que lo de Nadal no es sólo fortaleza mental, pasión y garra.
Atesora gran calidad y clase y tiene -además- mucho espacio para mejorar.

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