África, Política

Esperanza y realismo tras la Cumbre sobre Somalia

El comunicado final ilustró el deseo de que este país africano inicie una nueva era tanto en el terreno político como en el social. Para ello habrá de combatir dos problemas fundamentales: la piratería y el terrorismo. La comunidad internacional hizo autocrítica sobre cómo ha venido actuando en este escenario para evitar que los errores del pasado se repitan en el presente.

55 delegaciones nacionales tomaron parte en esta Cumbre celebrada en Londres. La piratería como problema a superar por Somalia fue uno de los puntos centrales de la declaración final. Cuando se abordó, se precisó que uno de los grandes hándicaps que presenta el país es “la capacidad judicial” para procesar a los piratas detenidos. Sin duda alguna, un obstáculo importante de ahí que no se descartara la creación de tribunales que juzguen únicamente este tipo de delitos.
 
David Cameron ofició de anfitrión y se hizo eco del apoyo que la comunidad internacional dará “a un nuevo gobierno representativo” de Somalia que suplirá al de transición. David Cameron explicó así la situación: “al final, los problemas de Somalia sólo los puede resolver el pueblo somalí. Por lo tanto, no estamos aquí para imponer soluciones a un país desde lejos. Tampoco tenemos que deciros a vosotros, el pueblo somalí, qué tenéis que hacer. Más bien estamos aquí para apoyaros en vuestros esfuerzos y ayudaros a cambiar las cosas” (El País).

El Ministro de Exteriores británico, William Hague, fue igualmente realista: “no podemos cambiar Somalia con una conferencia. La comunidad internacional no siempre lo ha hecho bien en Somalia y sabemos que fácilmente cometemos errores, incluso cuando nuestras intenciones son buenas”.

 
Hillary Clinton y García Margallo también estuvieron presentes. Entre los acuerdos alcanzados destaca la creación de un Consejo de gestión financiera o la ampliación del número de agentes de la Misión de la Unión Africana en Somalia.
 
Para Amnistía Internacional, esta Conferencia ha tenido un fallo y es que no ha abordado el problema de los derechos humanos, emitiendo la citada organización un comunicado al respecto en el cual podía leerse que: “la reciente intensificación de las operaciones militares aumenta la vulnerabilidad de los civiles ante los ataques y el desplazamiento e incrementa el número de armas en un país que ya está plagado de ellas. Los niños siguen muriendo de forma violenta y muchos han perdido a sus padres o sus casas por los enfrentamientos”.
 
Ha habido reflexiones críticas hacia este foro, por ejemplo de la corresponsal Montse Martínez García en El Periódico que, partiendo de la afirmación de Ban Ki-Moon (“no queda más tiempo para seguir mirando sin actuar en Somalia”) señala que, efectivamente, la comunidad internacional ha hecho más bien poco allí pero que Somalia se ha vuelto en una preocupación para Occidente, entre otras cosas por la presencia de Al Qeada. En este punto, debemos recordar que días antes de que se iniciara la Conferencia, el grupo terrorista Al Shabaab amenazó con atentar en Londres (La Razón).
 
Casi sin solución de continuidad, si el 23 de febrero tenía lugar la Conferencia de Londres, el 24 podíamos leer en La Razón que “al menos seis miembros de Al Qaeda mueren tras un bombardeo en el sur de Somalia”, en una operación calificada de exitosa por Abdulkader Husein (Ministro de Información de Somalia).

El Mundo, por su parte, recoge el testimonio de un “alto oficial de la Agencia de Inteligencia de Somalia”: “esta mañana temprano, en la región somalí del Medio Shabelle, el ataque acabó con seis miembros de Al Qaeda. Todos ellos eran somalíes, guardaespaldas de los objetivos. Uno era el egipcio Mohamed Zakar”.

 

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