Tras la verborrea incendiaria, chabacana y altiva del dirigente venezolano Hugo Chávez Frías, se esconde un hecho que será clave de cara al futuro: una acentuada pérdida de legitimidad y carisma, fenómeno que tuvo como punto de partida su derrota en el referéndum de diciembre de 2007.
A partir de ese momento sus desencuentros con otros líderes regionales (v.g Uribe) y mundiales (Merkel) han sido una constante y no le han servido para recuperar la confianza de los venezolanos. Éstos ven en él a un Presidente capaz de insultar, retar y menospreciar en la lejanía…pero que en las distancias cortas recula, como fue el caso del incidente que tuvo con el Monarca español Juan Carlos I.
Cuando el contexto es adverso, es costumbre entre los dirigentes que gobiernan países con un estilo despótico, buscar culpables y no asumir responsabilidades. Esta “fórmula política” es bien conocida por Chávez y la está aplicando…con la consecuencia de que su descrédito crece exponencialmente.
Ahora señala a Bush como instigador de un complot para asesinarlo. El bolivariano ha dado un paso más, y ya no sólo se conforma con acusar a todo aquel que se opone a sus planes liberticidas de anhelar su muerte (entendida como fracaso) política, sino que buscan también su eliminación física, nada más y nada menos…¿Qué significa esto: megalomanía o huida hacia delante? Una mezcla de ambas.
Este delirio paranoico de Chávez conviene contextualizarlo. Por un lado, en su país, la oposición, aunque fragmentada, va a más cuantitativamente hablando. En efecto, para el venezolano medio, debe resultar muy complicado asumir que, mientras su presidente utiliza el petróleo como moneda de cambio al servicio del proselitismo político e ideológico, necesidades tan básicas como el consumo de leche o de electricidad, están lejos de ser garantizadas.
Al mismo tiempo, el ejemplo de lo que está sucediendo en algunos países vecinos, también cuestiona el discurso, métodos y objetivos del chavismo (el socialismo del siglo XXI). Bolivia es el paradigma de esta tesis, pues Evo Morales, admirador incondicional del caudillo venezolano y beneficiario principal de su modus operandi político, ha visto como en un mes, varias regiones han convocado referendos en los que ha ganado la postura pro-capitalista y pro-libertad, en definitiva, contraria al socialismo y a la centralización.
Esta suerte de marea antipopulista amenaza con llegar a Venezuela y ello inquieta a su Presidente, de ahí el lenguaje victimista de sus últimas alocuciones. Al respecto, una duda que se deberá resolver en el futuro, ¿qué hará Chávez cuando Bush abandone la Casa Blanca?, ¿quién hará las veces de cheque en blanco para recibir todas sus acusaciones?.
A este tema deberemos prestar una gran atención puesto que al contrario que Bush, los candidatos a la Casa Blanca sí que han dado prioridad a las relaciones con América Latina, en especial Barack Obama. Éste sostiene que la ausencia de liderazgo en dicha región de la actual administración norteamericana, es la causa del ascenso de Chávez y de la difusión de su ideología.
En definitiva, si desde las filas demócratas se priorizan las relaciones con el continente latinoamericano, puede ser otra causa que ponga (aún más) nervioso a Chávez quien no dudará en profundizar las alianzas con todos aquellos países que también ven en Estados Unidos un actor al servicio del imperialismo. El peligroso resultado será una suerte de neopopulismo trasnacional acentuado y radicalizado. La negación de la democracia liberal.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR