Política

Europa defiende la energía nuclear para luchar contra el cambio climático

En opinión del Ejecutivo comunitario, en la mayoría de los países industrializados, construir nuevas centrales nucleares es un “medio económico” de producir electricidad destinada a garantizar las necesidades energéticas básicas.

Finlandia y Francia acordaron desarrollar la energía nuclear y 11 países han abierto el debate
La Comisión Europea defiende la energía nuclear como un método eficaz para luchar contra el cambio climático, aunque deja en manos de los Estados miembros decidir si recurren o no a este tipo de energía, que suministra el 14% del suministro total energético de la Unión Europea y proporciona el 30% de la electricidad.

Según se desprende del documento presentado en el marco de la estrategia de la CE sobre una política energética europea, “para reducir las emisiones de CO2 y jugar un papel fundamental en la lucha contra el cambio climático a nivel mundial se podría incrementar la producción de energía nuclear”.

De hecho, la Comisión recuerda que no emite prácticamente carbono, con lo que encaja en el esquema planteado por Bruselas de comprometerse a reducir en al menos un 20% la contaminación causante del efecto invernadero para el año 2020. Este dato podría también tener importancia en las discusiones sobre los futuros sistemas de intercambio de emisiones, según la CE. La perspectiva de un desarrollo de la energía nuclear tiene en los aspectos económicos el factor determinantes, dado que una central nuclear conlleva una inversión inicial del orden de entre 2.000 y 3.000 millones de euros y, si se compara con los combustibles fósiles, la producción de energía nuclear implica costes de construcción más elevados.

Pero una vez realizada la inversión inicial, los gastos de funcionamiento son claramente inferiores. Además, Bruselas destaca que lo nuclear se ve poco afectado por la fluctuación del precio de las materias primas, dado que para que un reactor funcione durante décadas no hace falta más que una limitada cantidad de uranio, procedente en general de regiones del mundo bastante estables.

Por lo tanto, en opinión del Ejecutivo comunitario, en la mayoría de los países industrializados, construir nuevas centrales nucleares es un “medio económico” de producir electricidad destinada a garantizar las necesidades energéticas básicas.

Entre los datos que ofrece el documento presentado figura que la industria nuclear ha invertido considerablemente desde 1977 y la UE admite la importancia de conservar un liderazgo tecnológico en el ámbito nuclear y apoya la puesta a punto del marco más avanzado en la materia en cuanto a no proliferación, gestión de desechos y desmantelamiento.

Un tema polémico y demagogico

El tema genera una gran polémica en la opinión pública europea, tal y como admitió el propio presidente del Ejecutivo comunitario, Jose Manuel Durao Barroso, quien se encargó de dejar claro que la Comisión respeta el principio de subsidiaridad y que, por tanto, “no es quién” para decirles lo que tienen que hacer.

Según los datos que maneja la Comisión, la presencia de lo nuclear en la producción comunitaria está compuesta en un 28% de energía nuclear; el 31% de la electricidad procede de este tipo de energía, frente a un 20% de producción de gas y un 30% de producción de carbón.

Finlandia y Francia acordaron recientemente tomar la decisión de desarrollar la energía nuclear y otros países de la UE, como Países Bajos, Polonia, Suecia, República Checa, Letonia, Estonia, Lituania, Eslovaquia, Reino Unido, Bulgaria y Rumania han abierto un debate público sobre lo nuclear. En España, el apoyo a este tipo de energía es muy bajo, sólo el 6% de los españoles la defienden sin fisuras. Y en países como Austria, Grecia o Chipre el rechazo a lo nuclear supera el 70% de la población.

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