Política

Europa entierra el Pacto de Estabilidad y certifica su estancamiento

El Consejo de ministros de la UE aprobó definitivamente la reforma del Pacto de Estabilidad y Crecimiento (PEC). Esta reforma recoge la reclamación de Alemania sobre los gastos en los que ha incurrido para su reunificación a la hora de juzgar su déficit excesivo. Además, se amplían los plazos otorgados a los países incumplidores para la corrección de sus cuentas, de modo que si hasta ahora un país debía volver a situarse por debajo del 3% en tres o cuatro años, ahora tendrá 5 años.

Almunia impulsa una Europa a la carta y mayor gasto
público

“El Pacto reformado presenta un marco más equilibrado, que mejora el apoyo
económico de nuestras reglas presupuestarias y refuerza su capacidad de fomentar
la disciplina mientras se ocupa de las realidades económicas diversas de los 25
Estados miembros de la UE”, señaló el comisario de Asuntos Económicos y
Monetarios, Joaquín Almunia.

Agregó que “la Comisión continuará aplicando
las reglas con transparencia y equidad, pero también rigor, asegurando políticas
fiscales sanas en todos los Estados miembros, un requisito necesario para un
crecimiento más fuerte en Europa”.

Esta reforma recoge la reclamación de
Alemania de que se tengan en cuenta los gastos en los que ha incurrido para su
reunificación a la hora de juzgar su déficit excesivo. Se cierra así el negro
capítulo iniciado en noviembre de 2003, cuando el Consejo tras admitir el
procedimiento sancionador contra Portugal– rechazó el mismo tratamiento contra
Francia y Alemania, lo que mostró la doble vara de medir de la UE a la hora de
juzgar el comportamiento de países grandes y pequeños.

El acuerdo para
reformar el Pacto de Estabilidad y Crecimiento puso punto final a las
discrepancias entorno a las normas presupuestarias comunitarias. Según las
Comisión Europea, los nuevos reglamentos acordados ayer refuerzan la parte
preventiva del Pacto y mejoran la implementación del proceso de déficit excesivo
gracias a que expondrá una mejor fotografía de la realidad económica de la Unión
Europea. Los valores de referencia seguirán siendo el 3% para el déficit y el
60% para el nivel de deuda.

Los nuevos reglamentos incluyen los cambios
acordados por los Veinticinco, como el papel de las reformas estructurales en el
marco de la vigilancia presupuestaria. Según asegura la Comisión, las reformas
estructurales podrán ser tenidas en cuenta en el marco de la vigilancia bajo
ciertas condiciones, lo que tendrá un impacto positivo a largo plazo sobre la
sostenibilidad de las finanzas públicas.

En cuanto a la definición de
una “severa recesión económica”, dentro del proceso de déficit excesivo, podrá
ser considerada como una excepción en determinadas circunstancias lo que
permitiría superar el umbral del 3% de déficit público. Las modificaciones
también recogen que la Comisión tendrá en cuenta “otros factores relevantes” si
decide que un país ha superado el umbral de déficit del 3%. La lista de factores
no se limita, sin embargo, a aquéllos que sirven para concluir que no hay
déficit excesivo. No obstante, cualquier déficit que no esté cerca del valor de
referencia o sea temporal en su exceso será considerado como excesivo.

El
nuevo Pacto de Estabilidad y Crecimiento dará libertad a los Estados miembros
para justificar aquellos factores que les llevaron a superar el límite del 3%
del déficit, lo que les permitirá escapar a un proceso sancionador si logran
convencer al resto de los socios comunitarios. La flexibilidad introducida en el
Pacto toma el nombre de “factores atenuantes”, y se especifica en los esfuerzos
hechos para la aplicación de las reformas de Lisboa, las inversiones en I+D, la
sostenibilidad de la deuda y la calidad de las finanzas públicas, pero también
las contribuciones a la “solidaridad internacional” y aquellas dirigidas al
propuesto comunitario y políticas europeas.

A pesar de estos elementos
para suavizar el procedimiento, un Estado miembro sólo podrá escapar a las
sanciones si su déficit excesivo es “temporal y cercano al valor de referencia”
del 3%. Por otra parte, la nueva política de control presupuestario será más
permisiva cuando la situación económica sea adversa. Si antes sólo contaba como
eximente una caída del crecimiento del 2% anual, ahora un “crecimiento negativo”
será suficiente para no proseguir la tramitación del expediente.

Además,
se amplían los plazos otorgados a los países incumplidores para la corrección de
sus cuentas, de modo que si hasta ahora un país debía volver a situarse por
debajo del 3% en tres o cuatro años, ahora tendrá 5 años. Alemania tendrá
entonces hasta 2007 para cumplir los objetivos establecidos.

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