Política

Europa se mira en el espejo y ve… a Estados Unidos

Los dirigentes europeos, que acusaron de irresponsabilidad a Washington por no aprobar el plan de rescate de Bush, ahora se enfrentan a las preguntas y dudas de sus propios ahorradores, que quieren saber por qué no habrá un plan para Europa. ¿Les gustaría que Estados Unidos les presionara? Si la respuesta es negativa, tendrán que explicar por qué lo hicieron.

EDITORIAL
La Comisión Europea no creía que hubiera que modificar una sola coma de la propuesta de la Casa Blanca. Lo importante, a fin de cuentas, era aprobar el plan y que eso beneficiase a las empresas y bolsas del viejo continente. Por eso no dudaron en calificar de “irresponsabilidad” el rechazo de la propuesta de Bush que llevó a cabo el Congreso.

Lo que los líderes europeos les estaban diciendo, en realidad, a los estadounidenses es que no hacía falta controlar el gasto de la Casa Blanca, aunque fueran 700.000 millones de dólares y provinieran directamente de sus impuestos. También les exigían que aprobaran cuanto antes una legislación que no duplicase las garantías de los depósitos donde la gente tiene los ahorros de toda su vida.

Ayer el Senado estadounidense aprobó que el Gobierno sólo podrá gastar 350.000 millones de dólares sin la autorización del Congreso, que todas las partidas serán supervisadas por los representantes de los ciudadanos y que las garantías de los depósitos pasarán de 100.000 a 250.000 dólares.

Pero Bruselas creía que ellos eran los únicos que estaban en condiciones de exigir los mayores sacrificios a cambio de su estrecha colaboración con la Reserva Federal. Ayer pudo comprobarse que esta opinión no era más que otra ilusión vana.

Ayer, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durão Barroso, se vio obligado a explicar si estaban barajando un plan similar al de Bush. Por si fuera poco añadió que no revelaría ni los nombres de los asistentes ni los contenidos de la reunión que mantendría más tarde con los directivos de algunas de las principales entidades financieras de la UE. Con pocas horas de diferencia, el asesor económico de Sarkozy tuvo que explicar que Francia no tenía previsto ningún plan de rescate que costase 300.000 millones de euros.

Los accionistas y ahorradores seguirán pidiendo explicaciones durante los próximos días, porque la caída de Fortis ha demostrado que las principales entidades financieras de Europa no son inmunes al desastre de la crisis. Las instituciones americanas podrían sumarse ahora a las presiones y pedirles que gasten miles de millones de euros en un plan de rescate como el de Bush… ¿Le gustaría eso a la Comisión Europea? ¿Entonces por qué no deja de dar lecciones que no está dispuesta a escuchar?

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