Política

Europa sigue creciendo poco, mientras el precio del petróleo aumenta y el dólar cede

Menor crecimiento económico, desempleo persistente, caída de la actividad industrial: Europa confirmó este año su triste panorama económico, que se prolongará en 2005, lastrado por el petróleo caro y una moneda demasiado revaluada.

Los hechos del 2004
“La industria de la zona euro está casi en estagnación”, asegura Emmanuel Ferry,
de Exane-BNP-Paribas, que lo atribuye a “factores externos: el euro fuerte, el
petróleo caro y el descenso de la demanda mundial”. ¿Factores externos? Estados
Unidos no lo ve así, y responsabiliza directamente a los europeos de su
situación. Europa debe “acabar con las barreras estructurales que restringen el
potencial de su economía, adoptar un espíritu de empresa, flexibilizar su
mercado de trabajo, reformar su sistema de jubilación”, pontificó recientemente
John Snow, secretario estadounidense del Tesoro.

Además del petróleo, lo
que afecta al crecimiento europeo es la caída del dólar ante el euro, permitida
o alentada por Estados Unidos, replican en Europa varios expertos: un euro
demasiado fuerte penaliza las exportaciones europeas, uno de los factores
esenciales para que crezca la economía del continente. Sea quien fuere
responsable, de uno u otro lado del Atlántico (o ambos a la vez), lo cierto es
que un aluvión de malas noticias se abatió esta semana sobre la economía
europea.

El crecimiento de la zona euro fue de sólo 0.3 por ciento en el
tercer trimestre del año, contra 0.5 por ciento y 0.7 por ciento en los dos
trimestres anteriores. A título comparativo, el crecimiento de Estados Unidos en
ese período fue de 1 por ciento.El culpable del freno en la economía del Viejo
Continente es precisamente el mediocre resultado de las exportaciones europeas,
que aumentaron ese trimestre apenas 1.2 por ciento, contra 3.1 por ciento en el
periodo abril-junio.

El pobre comportamiento de las ventas europeas ni
siquiera fue compensado por la demanda interior en la zona euro, cuya “dinámica
sigue siendo débil” según los economistas de Golden Sachs. En el tercer
trimestre, el consumo de las familias creció menos (0.2 por ciento en la
Eurozona y 0.3 por ciento en la UE) que en el trimestre anterior. El freno en el
consumo interno europeo “debe durar varios trimestres”, augura sombríamente
Florence Béranger, de Ixis-CIB.

En ese contexto, el mercado de trabajo
difícilmente puede mejorar: la tasa de desempleo en la zona euro no mejoró en
octubre, y se mantuvo a 8.9 por ciento de la población activa. “Vientos
contrarios” frenan el crecimiento europeo, ilustró esta semana la Organización
de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) en su informe semestral de
coyuntura. La OCDE concluye que es poco satisfactoria la situación actual en la
zona euro (Irlanda, Holanda, Bélgica, Luxemburgo, Francia, España, Portugal,
Italia, Grecia, Alemania, Austria y Finlandia)

El crecimiento promedio
del PIB en estos países que utilizan la moneda única europea apenas alcanzará el
1.9 por ciento en 2005, y 1.8 por ciento en 2004, aunque se espera suba a 2.5
por cienro en 2006, según la OCDE. La organización con base en Paris revisó así
claramente a la baja sus previsiones de crecimiento para la zona, que en su
anterior informe de mayo eran de 2.4 por ciento para 2005.

Las presiones
sobre el Banco Central Europeo (BCE) para bajar sus tipos de interés han sido
por ello crecientes en los últimos días: una tasa menor puede estimular la
actividad económica, y hacer que el euro sea menos atractivo en los mercados
financieros, con lo que debería reducir su valor frente al dólar. Pero el BCE
optó este jueves por el statu quo imperante desde junio de 2003, y mantuvo a 2
por ciento su principal tasa de interés. Ni siquiera se consideró la posibilidad
de bajarla, dijo el presidente del BCE Jean-Claude Trichet, con lo que pocos
cambios se auguran en un futuro próximo en la política monetaria europea.

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