Política

Examen crítico a la prensa enemiga de la guerra contra el terror

Educación

 


Esto es una guerra. A usted puede no gustarle y no tomar parte. Eso está bien. De eso es de lo que va una democracia. Estás en tu derecho de disentir. Puedes criticar la guerra y votar a otro gobierno que abandone el campo de batalla. Eso también está bien. De eso también es de lo que va una democracia. Pero mientras un gobierno elegido democráticamente y sus jóvenes que envía a la batalla están enzarzados con un enemigo sin escrúpulos en el campo de batalla, no puedes ponerte a trabajar socavando sus esfuerzos, o hacer el trabajo del bando enemigo y esperar que el resto de nosotros no te veamos como saboteur[1] y un Judas y un enemigo interior.


 


Estos pensamientos son provocados por la principal noticia del Los Angeles Times del sábado y después por una cabecera que falta en el periódico del día siguiente. El sábado, el titular de la principal noticia del Times era “Bomba mata a 10 Marines en Faluya”. ¿Qué clase de gran noticia es ésta? Estamos en guerra. ¿Qué tiene de gran noticia que hayan muerto diez soldados? ¿Y por una bomba en el arcén? Podría suceder cualquier día — incluso en el último día de guerra antes de la paz. Esto no es ninguna noticia. Apenas llega a noticia. Es como publicar un titular de que hoy 110 personas perdieron la vida en accidentes de tráfico. En la práctica, eso es un hecho (o un hecho implícito — si 55.000 americanos mueren cada año a causa de accidentes de tráfico). Pero nadie escribe titulares sobre ello porque no es noticia. Es la vida tal como la conocemos. Mientras haya millones de coches en carretera y estén conducidos por personas como nosotros, va a haber accidentes de tráfico y muertes. Lo mismo que la guerra por tanto.


 


El único motivo por el que el Times publicó como su principal historia la muerte usual de unos cuantos soldados en la guerra es que los editores del Times quieren que América abandone y huya de la batalla en favor de la libertad Irak y deje que los terroristas de Zarqawi asuman el control del país. Así que practican su propia campaña de guerra psicológica contra la guerra. Igual que haría el enemigo si tuviera los medios para hacerlo. No me importa si usted llama traición a esto o no. Lo que es innegablemente es una campaña de guerra psicológica que declararían los terroristas por sí mismos si tuvieran los medios para hacerlo.


 


El terror va de infligir el suficiente dolor a las sociedades libres para que se rindan sin luchar. Si el umbral de dolor de América es reducido bastante, los terroristas ganarán en Irak por defecto. Y entonces vendrán aquí a por los americanos hasta casa, con los billones del petróleo de Irak para respaldarlos y las armas químicas y biológicas en mano, y con el tiempo las nucleares que buscan desesperadamente. ¿Es esto lo que quiere el Times? O quizá los editores del Times se engañan tanto que piensan del modo en que piensa John Kerry — que somos responsables de crear a los terroristas. Que no existirían si no estuviéramos delante suyo. Pero por supuesto no estábamos delante suyo el 11 de Septiembre — gracias a Bill Clinton y a Al Gore. Y ése fue el problema.


 


La principal noticia del Los Angeles Times del domingo iba de nuevo acerca de Irak: “Los guardias privados de Irak operan con poca supervisión”. Esto tampoco es una gran historia, pero también era una historia negativa, y por tanto la elección de los editores del Times para la cabecera. Succionaría la voluntad de lucha de los americanos. Incrementaría su hartazgo de los problemas de la guerra.


 


Pero hubo otra noticia acerca de Irak el domingo que los editores del Times empujaron a la página 3. El titular de esta noticias fue: “Líder importante de Al Qaeda muere en explosión”. En realidad era el líder número 3 de Al Qaeda, tras bin Laden y Zawahiri. Esto sí es gran noticia — o debería haber sido gran noticia para la gente que piensa que la guerra de Irak es una distracción de la guerra contra el terror. Y por supuesto eran grandes noticias para ellos, que es por lo que intentaron enterrarlo en la página 3 en lugar de abrir con ello la primera plana. Porque además de oponerse a una guerra americana en favor de la libertad, los editores del Times son periodistas deshonestos, y subordinan sin descanso informar de los hechos a arreglar sus informaciones para servir a sus agendas políticas.


 


Nada más ocultar el Times el acontecimiento de la muerte del número 3 de Al-Qaeda, además, sus redactores intentaron restar importancia al significado del suceso. “Expertos [anónimos] advirtieron que era probable que la muerte tuviera un efecto limitado porque Al Qaeda es una organización poco jerárquica y más un movimiento que puede llevar misiones a cabo sin instrucciones de los principales líderes“. Oh, como el 11 de Septiembre.


 


Lo se esconde este subterfugio en efecto es el hecho de que mientras el Los Angeles Times y la directiva Demócrata estaban ocupados saboteando la guerra americana contra el terror, el equipo Bush-Cheney-Rumsfeld destruía Al-Qaeda tal como la conocemos. Sí, hoy Al-Qaeda puede ser un grupo descentralizado de células terroristas locales, tal como afirma el Times. Pero eso se debe a que América ha pasado a la ofensiva, matado a los líderes de Al-Qaeda y obligado a esconderse, destruido gran parte de su infraestructura y reducido su capacidad tan dramáticamente que Estados Unidos lleva más de cuatro años estando protegido frente a ataque terrorista.


 


Gracias George Bush, Dick Cheney, Donald Rumsfeld y los miles de hombres y mujeres arma en mano que tuvieron que librar una guerra contra un enemigo sin escrúpulos con la mitad del país al margen o apuñalándoles activamente en la espalda.






[1] Obsérvese que usa saboteur, término (refinado) en inglés procedente del francés, en lugar de wrecker.

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