La organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) pidió ayer una investigación independiente y transparente sobre la muerte de un grupo manifestantes el pasado 6 de diciembre en la aldea de Dongzhou (provincia de Guangdong, sureste de China) por disparos de la Policía, el primer caso conocido de este tipo desde la matanza de la plaza de Tiananmen (Beijing) en junio de 1989.
Las autoridades chinas han admitido que tres personas murieron en la represión
La organización humanitaria Human Rights Watch (HRW) pidió ayer una investigación independiente y transparente sobre la muerte de un grupo manifestantes el pasado 6 de diciembre en la aldea de Dongzhou (provincia de Guangdong, sureste de China) por disparos de la Policía, el primer caso conocido de este tipo desde la matanza de la plaza de Tiananmen (Beijing) en junio de 1989.
“Por desgracia, China no tiene un historial de investigaciones creíbles y transparentes sobre acciones de sus fuerzas de seguridad. El legado de Tiananmen hace aún más importante que el Gobierno chino aproveche esta oportunidad para extender la mano y colaborar con expertos independientes”, declaró el director para Asia de Human Rights Watch, Brad Adams.
Las autoridades chinas han admitido que tres personas murieron por los disparos de las fuerzas de seguridad contra varios aldeanos que protestaban contra las compensaciones, a su juicio inadecuadas, que se les dieron por la expropiación de sus tierras para construir una central eléctrica.
No obstante, varios lugareños aseguraron por teléfono a los periodistas extranjeros que el número de muertos podría ser al menos de 20, a los que se unen 40 desaparecidos. Dongzhou ha quedado aislada y la Policía ha levandado barreras en la carretera para impedir el acceso de periodistas.
La matanza de Dongzhou se produjo tras una manifestación masiva para protestar por la detención de varios aldeanos implicados en las negociaciones sobre la planta eléctrica. El actual aislamiento y el bloqueo a los medios de comunicación nacionales hacen muy complicada una recopilación exacta de los hechos, según HRW.
En una carta abierta que circuló el pasado martes, más de 50 intelectuales chinos reclamaron una investigación independiente. “Protestamos enérgicamente por la incapacidad del Gobierno chino para explicar pública y claramente así como para investigar la matanza. Protestamos contra las graves medidas adoptadas para prohibir a los medios de comunicación locales informar sobre el caso”, indica la carta.
Human Rights Watch se ha adherido a la carta y ha pedido a China que invite a un relator de la ONU o de otro organismo independiente para investigar los hechos.
En un primer momento, la versión oficial fue que los enfrentamientos fueron provocados por aldeanos bien organizados. Las autoridades chinas habían calificado los incidentes de “grave violación de la ley”. No obstante, varios vecinos aseguraron a la prensa internacional que murieron muchas más personas que las declaradas por el Gobierno y que por la zona se ha constatado la presencia de paramilitares de la Policía Armada del Pueblo.
Estas acusaciones han obligado al Gobierno a reaccionar. En lo que supone una medida muy poco habitual, el Gobierno anunció el domingo la detención de un jefe de la Policía, acusado de actuar de forma inadecuada y “errónea” ante unos incidentes que han causado “muertes por error y heridas accidentales”.
“El Gobierno ha admitido, al menos, que un oficial ha tenido cierta responsabilidad por lo que sucedió en Dongzhou”, declaró Adams. “Pero nos han dejado a todos sin saber qué es lo que él o ella hizo exactamente”, concluyó.
// OTROS TEMAS QUE TE PUEDEN INTERESAR