Libre Comercio
El fallecimiento de Zhao Ziyang, uno de los grandes liberales de China,
después de 15 años de arresto domiciliario—porque el favorecía la libertad antes
que la opresión—es un recuerdo sombrío de que tan lejos tiene que ir China antes
de ser una verdadera sociedad abierta. Zhao no recibió un funeral de estado, y
los medios oficiales (es decir, estatales) no prestaron mayor atención a una de
las principales personas responsables de la iniciación de la liberalización
económica—porque el también quería una reforma política.
La última aparición pública de Zhao como secretario general del Partido
Comunista Chino (PCC) fue en la plaza de Tiananmen en mayo de 1989 para
demostrar su apoyo a miles de estudiantes y otros reunidos ahí con la esperanza
que el líder supremo Deng Xiaoping relajase el control del PCC sobre el poder e
incrementase la libertad de prensa y otras libertades personales. Aquellas
esperanzas se hicieron trizas a principios de junio cuando las tropas
destrozaron a la fuerza el movimiento democrático. Zhao fue expulsado del
Partido y se volvió invisible en su propio país.
Nacido en 1919 en la provincia de Henan, Zhao se convirtió en primer ministro
en 1980 y fue designado secretario general en 1987. Al igual que Deng, el fue
una víctima de la Revolución Cultural (1966-1976), pero fue “rehabilitado” y
volvió a trabajar en el partido a principios de los setentas. Se convirtió en
secretario del partido en Sichuan y en 1976 introdujo reformas agrícolas
novedosas que después se implementarían en el resto de China.
Cuando Deng Xiaoping subió al poder en 1978, aprobó la transformación de la
agricultura e inicio el camino hacia una economía de mercado. Deng y Zhao habían
visto la maldad y el caos de la Revolución Cultural y querían prosperidad y
estabilidad. Como primer ministro, Zhao empujó por una transición de la
planificación al mercado, pero también reconoció que la liberalización económica
eventualmente requeriría de reformas políticas. En octubre de 1987, en el décimo
tercer Congreso Nacional del PCC, el hizo un llamado por “robustecer el sistema
legal socialista” y apoyar “nuevos tipos de instituciones… para promover el
desarrollo de un sistema de mercado”.
Zhao reconoció que tratar de injertar una economía de mercado en un estado
planificador llevaría a la corrupción. En 1988, el dijo “sin reforma, no habrá
salida para China”. El creía que un importante primer paso era introducir nuevas
formas de propiedad, incluyendo convertir empresas estatales en compañías de
capital accionario. Cuando se reunió con el Premio Nóbel de Economía Milton
Friedman en el otoño de 1988, discutieron sobre las contradicciones inherentes
en un “socialismo de mercado”.
Justo antes de reunirse con Zhao, Friedman habló en lo que puede haber sido
la mayor congregación de liberales de mercado hasta ese momento en la historia
de China, en la conferencia auspiciada conjuntamente por el Cato Institute y la
Universidad Fudan en Shangai. Había un aire de optimismo y una cobertura
generalizada de los medios de la charla de Friedman, en la cual enfatizaba que
lo que China necesitaba no eran seudo mercados sino “mercados privados libres”.
Su mensaje era que “la paz y prosperidad ampliamente compartida son los premios
últimos del uso global de la cooperación voluntaria como los principales medios
para organizar la actividad económica”.
Sin embargo, la privatización y la libertad son amenazas para el monopolio
del poder del PCC. Cuando los individuos son propietarios y son libres de
escoger, ellos quieren un gobierno representativo y, mas importante, un gobierno
limitado. Propiedad privada significa respeto por la vida y la libertad bajo un
estado de derecho. La justicia prevalece solamente cuando la libertad y la
propiedad están protegidas por la ley.
La visión de libre mercado de Zhao era de una China en la cual los mercados
jugaban un papel dominante y el gobierno un papel de apoyo, y la gente es libre
de escoger. No esta claro si hubiera apoyado el estilo norteamericano de
democracia, pero él claramente estaba a favor de mayor libertad de prensa y la
devolución del poder del partido, con una mayor competencia política.
Sería irreal pensar que tales reformas podrían ocurrir de la noche a la
mañana, pero Zhao quería iniciar el proceso. El pretendió ir más lejos con la
reestructuración económica y política después de Deng, razón por la
cual los de línea dura lo percibieron como una amenaza. Esa es la verdadera
razón por la cual Deng decidió expulsarlo, tal como expulso a su predecesor Hu
Yaobang.
Como un tributo a Zhao, el presidente de Cato, Ed Crane, escribió “China y el
mundo han perdido a un hombre admirable con el fallecimiento del ex primer
ministro chino Zhao Ziyang. Zhao era el hombre que impulsó con mayor fuerza para
liberalizar su país totalitario, el mayor en el mundo. El favoreció los mercados
privados, abandonando las comunas agrícolas, libertad de prensa y el estado de
derecho. El estaba convencido que la libertad política podía acompañar a la
libertad económica. Mientras que la libertad política nunca llegó, el boom
económico que China ha experimentado se lo debe mucho a Zhao Ziyang”.
Es una tragedia que China y el mundo hayan perdido 15 años de la energía y el
amor por la libertad de Zhao. Sería incluso una mayor tragedia si el pueblo
chino pierde perspectiva de la visión de libre mercado de Zhao.
James A. Dorn es Vice-presidente para Asuntos Académicos de Cato Institute y
especialista en China y coautor de El Futuro de China: ¿Socios
Constructivos o Amenaza Emergente.
Traducido por Nicolás López para Cato Institute
El fallecimiento de Zhao Ziyang, uno de los grandes liberales de China,
después de 15 años de arresto domiciliario—porque el favorecía la libertad antes
que la opresión—es un recuerdo sombrío de que tan lejos tiene que ir China antes
de ser una verdadera sociedad abierta. Zhao no recibió un funeral de estado, y
los medios oficiales (es decir, estatales) no prestaron mayor atención a una de
las principales personas responsables de la iniciación de la liberalización
económica—porque el también quería una reforma política.
La última aparición pública de Zhao como secretario general del Partido
Comunista Chino (PCC) fue en la plaza de Tiananmen en mayo de 1989 para
demostrar su apoyo a miles de estudiantes y otros reunidos ahí con la esperanza
que el líder supremo Deng Xiaoping relajase el control del PCC sobre el poder e
incrementase la libertad de prensa y otras libertades personales. Aquellas
esperanzas se hicieron trizas a principios de junio cuando las tropas
destrozaron a la fuerza el movimiento democrático. Zhao fue expulsado del
Partido y se volvió invisible en su propio país.
Nacido en 1919 en la provincia de Henan, Zhao se convirtió en primer ministro
en 1980 y fue designado secretario general en 1987. Al igual que Deng, el fue
una víctima de la Revolución Cultural (1966-1976), pero fue “rehabilitado” y
volvió a trabajar en el partido a principios de los setentas. Se convirtió en
secretario del partido en Sichuan y en 1976 introdujo reformas agrícolas
novedosas que después se implementarían en el resto de China.
Cuando Deng Xiaoping subió al poder en 1978, aprobó la transformación de la
agricultura e inicio el camino hacia una economía de mercado. Deng y Zhao habían
visto la maldad y el caos de la Revolución Cultural y querían prosperidad y
estabilidad. Como primer ministro, Zhao empujó por una transición de la
planificación al mercado, pero también reconoció que la liberalización económica
eventualmente requeriría de reformas políticas. En octubre de 1987, en el décimo
tercer Congreso Nacional del PCC, el hizo un llamado por “robustecer el sistema
legal socialista” y apoyar “nuevos tipos de instituciones… para promover el
desarrollo de un sistema de mercado”.
Zhao reconoció que tratar de injertar una economía de mercado en un estado
planificador llevaría a la corrupción. En 1988, el dijo “sin reforma, no habrá
salida para China”. El creía que un importante primer paso era introducir nuevas
formas de propiedad, incluyendo convertir empresas estatales en compañías de
capital accionario. Cuando se reunió con el Premio Nóbel de Economía Milton
Friedman en el otoño de 1988, discutieron sobre las contradicciones inherentes
en un “socialismo de mercado”.
Justo antes de reunirse con Zhao, Friedman habló en lo que puede haber sido
la mayor congregación de liberales de mercado hasta ese momento en la historia
de China, en la conferencia auspiciada conjuntamente por el Cato Institute y la
Universidad Fudan en Shangai. Había un aire de optimismo y una cobertura
generalizada de los medios de la charla de Friedman, en la cual enfatizaba que
lo que China necesitaba no eran seudo mercados sino “mercados privados libres”.
Su mensaje era que “la paz y prosperidad ampliamente compartida son los premios
últimos del uso global de la cooperación voluntaria como los principales medios
para organizar la actividad económica”.
Sin embargo, la privatización y la libertad son amenazas para el monopolio
del poder del PCC. Cuando los individuos son propietarios y son libres de
escoger, ellos quieren un gobierno representativo y, mas importante, un gobierno
limitado. Propiedad privada significa respeto por la vida y la libertad bajo un
estado de derecho. La justicia prevalece solamente cuando la libertad y la
propiedad están protegidas por la ley.
La visión de libre mercado de Zhao era de una China en la cual los mercados
jugaban un papel dominante y el gobierno un papel de apoyo, y la gente es libre
de escoger. No esta claro si hubiera apoyado el estilo norteamericano de
democracia, pero él claramente estaba a favor de mayor libertad de prensa y la
devolución del poder del partido, con una mayor competencia política.
Sería irreal pensar que tales reformas podrían ocurrir de la noche a la
mañana, pero Zhao quería iniciar el proceso. El pretendió ir más lejos con la
reestructuración económica y política después de Deng, razón por la
cual los de línea dura lo percibieron como una amenaza. Esa es la verdadera
razón por la cual Deng decidió expulsarlo, tal como expulso a su predecesor Hu
Yaobang.
Como un tributo a Zhao, el presidente de Cato, Ed Crane, escribió “China y el
mundo han perdido a un hombre admirable con el fallecimiento del ex primer
ministro chino Zhao Ziyang. Zhao era el hombre que impulsó con mayor fuerza para
liberalizar su país totalitario, el mayor en el mundo. El favoreció los mercados
privados, abandonando las comunas agrícolas, libertad de prensa y el estado de
derecho. El estaba convencido que la libertad política podía acompañar a la
libertad económica. Mientras que la libertad política nunca llegó, el boom
económico que China ha experimentado se lo debe mucho a Zhao Ziyang”.
Es una tragedia que China y el mundo hayan perdido 15 años de la energía y el
amor por la libertad de Zhao. Sería incluso una mayor tragedia si el pueblo
chino pierde perspectiva de la visión de libre mercado de Zhao.
James A. Dorn es Vice-presidente para Asuntos Académicos de Cato Institute y
especialista en China y coautor de El Futuro de China: ¿Socios
Constructivos o Amenaza Emergente.
Traducido por Nicolás López para Cato Institute