“En el País Vasco reina un clima de intimidación distinto al resto de España y ya tan metido dentro de la gente que a veces ni se dan cuenta de las vilezas cotidianas que cometen. Es un poco como en la época de la dictadura franquista…Sin embargo, si no hubiera violencia y se concediera a la ciudadanía un período de reflexión política libre, el plan Ibarretxe tendría tantas posibilidades de salir adelante como yo de ser nombrado obispo”.
Fernando Savater:
Filósofo y escritor, Fernando Savater (San Sebastián, 1947) ha sido catedrático
de Ética en la Universidad del País Vasco y, actualmente, lo es de Filosofía en
la Universidad Complutense de Madrid, donde imparte la asignatura de Filosofía y
Literatura.
Ha publicado medio centenar de obras entre ensayos, novela y
teatro. Savater ha vinculado su trayectoria intelectual y su biografía a la
defensa de las libertades y los derechos humanos en el Pais Vasco y contra del
terrorismo de ETA a través de la plataforma ¡Basta Ya!
Savater, ejerce la denuncia permanente contra
el terrorismo de ETA y las situaciones totalitarias que todos los días se viven
en el País Vasco. Como vasco, la sin razón nacionalista le duele, pero además
tiene el “plus añadido” de vivir amenazado por la banda terrorista desde hace
años, algo que no le ha impedido hablar alto y claro. A la pregunta
de si habrá alguna vez un País Vasco sin ETA, afirma rotundo que “no sólo soy
capaz de imaginarla sino que estoy seguro de que llegaré a verla. Al final de
Macbeth, cuando MacDuff mata al tirano, se vuelve hacia sus compañeros y dice:
´The time is free´. Pues bien, en el País Vasco el tiempo no será libre hasta
que ETA, derrotada democráticamente, no entregue las armas y renuncie a la lucha
armada”.
Cuando recogió, en nombre del colectivo ¡Basta Ya! el premio
Sajarov, afirmó que “es un reconocimiento muy importante. Europa mira con
interés lo que ocurre en el País Vasco y hay simpatía porque la gente salga a la
calle a protestar en contra del terrorismo y en contra del régimen de dictadura
existente hoy en día en el País Vasco. Creo que el premio es un espaldarazo para
¡Basa Ya!”. Para Savater, la pertenencia a organizaciones como ¡Basta
Ya! o el Foro de Ermua, “es una forma de demostrar a los políticos que estamos
detrás de ellos y dispuestos a apoyarles en las medidas que tomen en la lucha
contra el terrorismo. Es una forma de que los líderes políticos tengan el
respaldo de los ciudadanos”.
Sin embargo, no puede ocultar su pesimismo
sobre el futuro del País Vasco, sobre todo a corto plazo, “incluso creo que la
situación empeorará porque el PNV tiene una posición muy cerrada, próxima al
totalitarismo. A largo plazo, sin embargo, espero que los vascos se libren de
Arzalluz y Egibar e inicien un camino hacia la paz”.
Una paz difícil si
hacemos caso a lo que publicaba hace pocas fechas en la revista Interviú:
“nuestra sociedad vasca también es muy tranquila, como recordó satisfecho
Ibarretxe a la prensa en su comparecencia posterior al encuentro con Zapatero. Y
por las mismas razones que en aquel pueblo del Far West, aunque entre nosotros
el sheriff se llame ETA y haya utilizado sus armas contra el vecindario
probablemente con más liberalidad que ningún otro pistolero célebre. Pero ha
conseguido dejarlo plácidamente manos arriba. Aquí la gente no sólo no se mueve,
por lo común, sino que procura hacer patente que no se mueve y se aleja
prudentemente de los revoltosos. No por conformidad, hay que dejarlo claro, sino
por conformismo, que es algo muy distinto. La conformidad es aceptar y aprobar
racionalmente un estado de cosas, porque uno cree que es justo o al menos
necesario; el conformismo es asumirlo sin quejas aunque nos parezca un asco,
para no buscarnos problemas o para obtener algún tipo de prebendas”.
La sociedad vasca
Savater está
convencido de que este conformismo que ha llegado a dejar ciega y sorda a parte
de la sociedad vasca es uno de los impedimentos para que la normalidad llegue a
las calles de muchos municipios. “En el País Vasco habrá gente conforme con el
statu quo actual, qué duda cabe: gente íntimamente encantada de que ETA cierre
la boca a los que le podrían llevar la contraria al nacionalismo felizmente
reinante para que así ellos puedan pensar tranquilamente que no existen o son de
fuera. Pero estoy seguro de que abundan mucho más los conformistas, es decir,
quienes se avergüenzan de lo que pasa pero no de aprovecharse de ello”.
“¡Si supieran ustedes la cantidad de conciudadanos que no me saludan si
me ven por Donosti pero se solidarizan conmigo y me lloran sus penas en el
hombro cuando me los encuentro en Algeciras!”, ¿puede haber, quizá, una forma
más triste de dictadura?. Pero Savater continúa, “aquí, en casa, abundan mucho
los que “no hacen política” y “se llevan bien con todo el mundo” (algunos
adoptaron el hábito en época del franquismo): se conceden a sí mismos y a sus
semejantes el calificativo de “jatorras”, pero en otros lugares se les
denominaría con el más exacto de canallas”.
Peneuvistas y aberztales
Savater considera que
el sustrato de votantes del PNV está consolidado, en parte, por la costumbre:
“Creo que muchos votantes del PNV cumplen un rito familiar al votarle y ni
siquiera se preguntan si el PNV actual es igual al de hace 15 años o es lo que
necesita el País Vasco para resolver sus problemas”. Dichos votantes tampoco se
cuestionarían la imagen que proyecta Arzalluz, quien, dijo, hace todo lo posible
“por parecer una reencarnación de Sabino Arana en plan
comeniños”.
Respecto a las razones de los aberztales, el filósofo y
escritor, cree que distan mucho de teer una base ideológica profunda, más bien
se mantienen en su posición porque “lo que quieren es gozar de los beneficios
del más asqueroso conformismo burgués con el prestigio de la guerrilla
tercermundista, en cuyas atroces condiciones durarían bien poco. Son unos
señoritos de la sublevación armada con puños y pistolas: vamos, son los nuevos
falangistas, en una palabra”.
No se calla tampoco, y habla igual de
claro el filósofo cuando tiene que definir el papel que los partidos
nacionalistas están jugando en este “juego de locos”. Está convencido de
que el PNV sólo enmendará el rumbo trazado por su presidente, Xabier Arzalluz,
si “sufre un revés electoral”. Afirma, además, que “es muy significativa la
minimización de ETA que lleva a cabo el nacionalismo imperante. En la fantasiosa
y cínica descripción de la sociedad vasca proporcionada por Ibarretxe –que ni
siquiera la mencionó ante la prensa madrileña– se trata de un episodio
minoritario y marginal, como los tironeros y carteristas. Algo que nada tiene
que ver con lo que piensa o dice que piensa el ciudadano medio. ¡Como si no
fuera gracias a ETA que él ha llegado con su plan hasta Moncloa y puede decir
con la mayor desfachatez que representa la voluntad no sólo de la mayoría
absoluta del Parlamento sino la inmensa mayoría de la sociedad misma!”.
El Plan Ibarretxe
En la
presentación de su obra El Gran Fraude, publicada en mayo de 2004 y en la que
analiza el Plan Ibarretxe a través de una serie artículos que el autor ha ido
publicando en prensa, consideraba que “el problema vasco, a estas alturas del
siglo XXI, lo puede comprender todo aquel que se moleste en leer lo mucho que se
ha escrito sobre el tema y en informarse de primera mano. Lo que ocurre es que
en el País Vasco reina un clima de intimidación distinto al resto de España y ya
tan metido dentro de la gente que a veces ni se dan cuenta de las vilezas
cotidianas que cometen. Es un poco como en la época de la dictadura
franquista…Sin embargo, si no hubiera violencia y se concediera a la
ciudadanía un período de reflexión política libre, el plan Ibarretxe tendría
tantas posibilidades de salir adelante como yo de ser nombrado obispo”.
Respecto a la pacificación de la zona considera que ésta llegará, “con
el final de la violencia sin contrapartidas al nacionalismo radical, un periodo
de normalización democrática con expresión de todas las ideas no violentas,
regreso de los que se han ido durante estos años que quieran volver y después no
confundir los proyectos de cada cual con ´derechos´ que deben cumplirse
inexorablemente”. Y cree que para llegar a esta paz tan ansiada, las
manifestaciones populares están siendo determinantes, ya que “han tenido un eco
importante en los últimos años. Piensa que se han hecho en un contexto de
amenazas, en el que la gente podía perder mucho (¡hasta la vida!) por salir a la
calle… Pero también creo que falta músculo cívico y una visión clara de lo que
nos estamos jugando todos los españoles (no solo los vascos) en la batalla
antitotalitaria del País Vasco”.
La educación es
la clave
Otro aspecto por el que Savater siempre se ha mostrado
muy concienciado es la educación. Para luchar contra las actitudes terroristas y
totalitarias en el día a día es fundamental inculcar “el principio fundamental
de la tolerancia a los jóvenes, que son los más influenciables y pueden
encontrar un ambiente que les lleve a sumarse a la organización terrorista. Hay
que tener en cuenta que ETA es el último eslabón del clima de imposición que hay
en el País Vasco”.
Autonomía, cooperación y solidaridad son los valores
que para el filósofo vasco deben promoverse desde la educación, en especial
desde los niveles básicos y medios, como señalaba en una reciente conferencia
que dictó en la Universidad de Rosario, en el marco del encuentro “Dilemas
éticos del educador del siglo XXI”.
Para Savater, la educación es “la
única arma que tiene el humanismo para sobrevivir y es necesaria para poder
utilizar adecuadamente retos tecnológicos como Internet”. Otra de sus pasiones,
la ética, que define “no como una señora que da premios y castigos, sino la que
da sentido a la libertad. Es reflexionar si lo que estamos haciendo es
humanista”.
¿Qué es Basta Ya?
La
Iniciativa Ciudadana “¡Basta Ya!”, de la que forman parte personas de diferentes
ideologías, admite en su seno a todos aquellos ciudadanos que estén dispuestos a
trabajar activamente en torno a tres principios básicos:
Contra el
terrorismo en cualquiera de sus formas, procedencias o intensidades.
Apoyo a todas las víctimas del terrorismo o de la violencia política.
Defensa del Estado de Derecho, la Constitución y el Estatuto de
Autonomía del País Vasco.
Es preciso subrayar el carácter activista de
este colectivo, pues no se restringe a la mera denuncia de la conculcación de
los derechos básicos de muchos conciudadanos, sino que también pro-mueve en su
defensa diferentes movilizaciones. Fruto de este espíritu, ¡Basta Ya! ha
realizado diferentes actuaciones y defiende la Constitución y el Estatuto como
marco de referencia básico para la digna convivencia entre todos los ciudadanos
vascos.
¡Basta Ya! ha sido la primera organización europea distinguida
por su labor con el premio Sajarov por la defensa de los derechos humanos, que
concede anualmente el Parlamento Europeo.
El
Foro de Ermua
Por su parte, el Foro de Ermua es una asociación de
ciudadanos vascos, constituida principalmente por profesores universitarios y
otros profesionales, que se creó el 13 de febrero de 1998 a los pocos meses del
asesinato por ETA del joven concejal el partido popular en el Ayuntamiento
de Ermua (Vizcaya), Miguel Ángel Blanco, el día 12 de julio de 1997.
La
espontánea y masiva reacción popular en el País Vasco y en el resto de España a
lo largo de las dos semanas posteriores ante aquel vil secuestro y posterior
crimen, sacó a la calle a millones de personas en toda la geografía del
país. Estos ciudadanos de toda clase y condición expresaban así su indignación
frente a la siniestra repetición de atentados terroristas cometidos en un Estado
plenamente democrático, miembro de la Comunidad Europea.
Esos millones
de manifestantes, además, reclamaban de los partidos políticos democráticos y de
las instituciones del Estado unidad y firmeza no solo para combatir sino para
derrotar finalmente a ETA y a su cómplices de Herri Batasuna. Así surgió y tomó
cuerpo el espíritu de Ermua, que ha marcado un momento de inflexión decisivo en
la historia del combate de los demócratas españoles contra el nacionalismo
asesino de ETA.
Entre los fundadores del Foro Ermua el día 13 de
febrero de 1998, además de Fernando Savater, se encontraban Vidal de Nicolás,
Agustín Ibarrola, José Luis López de Lacalle, Carlos Totorika, Jon Juaristi,
Mikel Azurmendi, Francisco Doñate, Iñaki Ezquerra, Edurne Uriarte, Cristina
Cuesta, Javier Corcuera, Raul Guerra y Txema Portillo.
El Foro de Ermua,
que en ningún momento pretende sustituir a la acción de los partidos políticos,
guía su actuación conforme a los siguientes principios:
Radical
oposición y denuncia del terrorismo en el País Vasco, así como de todas aquellas
organizaciones políticas o pretendidamente sociales o culturales que justifican,
apoyan y encubren la estrategia terrorista. Son organizaciones como Batasuna, su
rama juvenil Jarrai-Haika, las Gestoras Pro-Aministía y otras muchas, que en la
actualidad han sido declaradas ilegales por la Justicia española.
El
apoyo y reconocimiento a las víctimas del terrorismo ha estado siempre presente
en la actividad del Foro Ermua. Desgraciadamente el Foro se encuentra también
entre esas víctimas ya que en mayo de 2000 fue asesinado nuestro compañero y
periodista José Luis López de Lacalle.
El marco político e institucional
en el que deben plantearse las posibles soluciones al denominado “problema
vasco” no puede ser otro el definido por la Constitución democrática española y
por el Estatuto de Autonomía Vasco, que se deriva de aquella y que ha
proporcionado a nuestra tierra el mas alto nivel de autogobierno regional
existente en Europa.
Rechazo a cualquier negociación política del Estado
y de las diversas instituciones públicas españolas y vascas con la banda
terrorista ETA. No hay ningún proyecto político, ningún eventual cambio
estatutario o constitucional que deba ser consensuado con los criminales como
condición previa para su posible desaparición. La única negociación necesaria y
legítima con ETA es para fijar las condiciones de su rendición y disolución: la
entrega de las armas, la suerte de sus presos, medidas de reinserción social,
etc.
Por último, el Foro de Ermua considera que un requisito esencial
para vencer definitivamente al terrorismo es la unidad más estrecha de las
fuerzas españolas y vascas constitucionalistas, esto es, de las que aceptan
plenamente el marco constitucional y estatutario como la base insustituible para
alcanzar una convivencia duradera y pacífica entre los ciudadanos vascos y entre
estos y los demás españoles.
Unidad para actuar en el País Vasco, y en
el Parlamento nacional, mientras persista el terrorismo, aunque lógicamente
dichas fuerzas compitan políticamente en el resto de España y en todas las demás
cuestiones ajenas al terrorismo (sanidad, educación, política exterior, etc.).
El núcleo de esta unidad solo puede ser la que establezcan el Partido Socialista
(PSOE) y el Partido Popular (PP), los dos únicos que pueden dirigir el Gobierno
de España a corto y medio plazo.