El ex obispo Fernando Lugo asumirá hoy la presidencia de Paraguay al frente de una alianza heterogénea que logró terminar con 61 años de hegemonía del Partido Colorado, pero que no le asegura mayoría parlamentaria para conducir un país con fuertes demandas internas.
El ex obispo ganó las elecciones en abril
Estará rodeado además por una gran expectativa regional, que se evidencia en los 11 presidentes que acompañarán su jura, entre ellos los de Argentina, Cristina Fernández de Kirchner; de Brasil, Luis Inácio Lula da Silva; de Chile, Michelle Bachelet; de Ecuador, Rafael Correa; de Venezuela, Hugo Chávez; de Nicaragua, Daniel Ortega y de Uruguay, Tabaré Vázquez.
Enfrenta la dura realidad de un país agobiado por la pobreza, la corrupción y una alta concentración de las áreas cultivables, lo que ha hecho que los campesinos sin tierra incrementen las ocupaciones de predios tras la victoria de Lugo del 20 de abril y apenas otorgaran dos semanas de tregua al futuro presidente.
Un triunfo electoral que acabó con más de seis décadas de “coloradismo”, 35 de ellas bajo la dictadura de Alfredo Stroessner, pero obtenido con una muy heterogénea Alianza Patriótica para el Cambio, integrada por partidos de casi todo el espectro político y un amplio conjunto de movimientos sociales.
El principal partido de esa alianza, el Liberal Radical Auténtico (PLRA), a quien responde el vicepresidente Federico Franco, y que cuenta con varios ministros en el gabinete, es acusado por su propio líder histórico, Domingo Laíño, de haber quedado en manos de una conducción “conservadora y neoliberal” que le hace temer por hasta dónde acompañará a Lugo.
El ex obispo cuenta a su favor, sin embargo, con que el Partido Colorado padece una fuerte crisis interna, tras su derrota en las urnas, graficada en la disputa legal y hasta a puñetazos por presidirlo que enfrenta al ex presidente Nicanor Duarte Frutos con el empresario Osvaldo Domínguez Dibb.
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