La lucha contra los matrimonios de conveniencia se convierte en el primer caballo de batalla contra posibles irregularidades, ya que este proceso se ha convertido en la vía principal de entrada de inmigrantes legales en Francia.
Habrá medidas para prevenir los matrimonios por conveniencia, y exigencias sobre el idioma francés
El Gobierno francés de Dominique de Villepin anunció un conjunto de medidas para luchar contra los matrimonios de conveniencia y endurecer la selección de los estudiantes extranjeros como parte de su política de control de la inmigración.
“Quiero que nuestra política de inmigración sea una política global, una política escogida. Esa es la condición de su eficacia”, subrayó Villepin tras presidir la tercera reunión del Comité interministerial de control de la inmigración (Cici), creado cuando él era ministro de Interior.
La lucha contra los matrimonios de conveniencia se convierte así en el primer caballo de batalla contra posibles irregularidades, ya que este proceso se ha convertido en la vía principal de entrada de inmigrantes legales en Francia.
Para tratar de disuadir los fraudes, se aumenta en dos años el periodo de convivencia exigido para que un extranjero casado con un francés pueda optar a la nacionalidad francesa, lo que supone cuatro años de vida en común para las parejas residentes en Francia y cinco si viven fuera.
Se refuerza el control administrativo que se ejerce antes de la celebración del enlace en el extranjero, pues será condición indispensable que la pareja se presente ante el cónsul francés, quien podrá plantear sus eventuales reservas sobre la unión.
La Fiscalía de Nantes (noroeste de Francia), que es la que se encarga de las actas de los matrimonios en el extranjero, verá reforzado también su poder de oposición a la transcripción al Estado civil francés de un enlace celebrado fuera del país.
Sólo una decisión judicial permitirá validar en Francia un matrimonio al que se haya opuesto el fiscal de Nantes.
Todos esos cambios necesitan una revisión del Código Civil francés y debe efectuarse por un proyecto de ley que el Gobierno espera que esté aprobado a finales del segundo semestre del 2006.
En el 2004 se celebraron 34.000 matrimonios de franceses con extranjeros fuera de Francia, frente a los 13.000 de 1995.
Para luchar contra los fraudes en el reagrupamiento familiar, que es la segunda vía de entrada legal de inmigrantes en Francia (24.000 personas en el 2004), Villepin estima “más razonable” que el plazo necesario para que un inmigrante instalado en el país pueda traerse a su familia se amplíe a dos años frente a los doce meses actuales.
“La integración en nuestra sociedad, especialmente el dominio de la lengua francesa, debería ser una condición para poder traerse a su familia”, dijo el primer ministro.
Otro punto sensible que Villepin ha pedido que se verifique es si se cumple la ley que prohíbe la poligamia en Francia, pese a que hace 15 días solicitó que no se hicieran “amalgamas” y no se buscaran “cabezas de turco” para explicar la ola de violencia urbana que estalló a finales de octubre en barrios periféricos de París y de otras ciudades de Francia.
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