Las cifras son escalofriantes en el país centroamericano: 17 periodistas han sido asesinados en los últimos dos años.
Compañeros de los asesinados protestaron ante la Casa Gobierno pidiendo que sus muertes fueran esclarecidas y sobre todo, protestaron contra la impunidad de quienes han cometido los crímenes. Sin embargo, militares hondureños les reprimieron mediante el uso de gases lacrimógenos (
El Nuevo Herald).
Sumando esta conjunción de hechos (muertes, persecución e impunidad) la asociación
Periodistas por la Vida, emitió un comunicado en el que se podía leer la siguiente exigencia que hacían: “
No permitamos que el silencio abone el terreno de quienes nos están exterminando por hacer ese periodismo decente y justo que requiere nuestro país. Demandemos un alto a la criminalidad y sobre todo a la impunidad”.
Otra de las grandes consignas de esta protesta fue la defensa de la libertad de expresión y por el cariz que tomaron los hechos, hubo de intervenir el Ministro de Comunicaciones, Miguel Ángel Bonilla, quien hizo una llamada a la calma. Con sus propias palabras:
“gracias a Dios no pasó a más, queremos pedir la cordura, la calma, porque este tipo de acciones no pueden estar sucediendo cuando se tiene que luchar unidos en contra de la inseguridad” (
El Heraldo de Honduras). Y también dejó claro que el Presidente Porfirio Lobo no había dado ninguna orden para que se llevara a cabo la represión (
El Tiempo).
El Universo nos trae la palabras de una de las organizadoras de la protesta, Claudia Mendoza, que describió así las agresiones sufridas por su colectivo:
“fuimos golpeadas con garrotes y nos lanzaron bombas lacrimógenas para reprimirnos, pero al final logramos celebrar nuestro mitin frente a la casa presidencial. “Vamos a seguir exigiendo el respeto a la vida de los periodistas y a la libertad de expresión. Que se esclarezcan los asesinatos de nuestros colegas”.
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