A la espera de lo que pueda decidir la OTAN nada parece presagiar que la llamada “comunidad internacional” vaya a adoptar una decisión de intervención en Libia para frenar las represiones de Gadafi.
OTAN no actuará sin mandato de la ONU
En las últimas horas el régimen de Gadafi está enviando emisarios a Bruselas, la OTAN e incluso El Cairo. Tal circunstancia ha sido revelada por el ministro italiano de exteriores Franco Fratinni quien, al parecer, pidió que no se tomaran acciones prematuras al considerar que las relaciones con el régimen eran fluidas.
Se ha conocido también que representantes de Gadafi han viajado desde Malta a Portugal para reunirse con el ministro luso de exteriores Luis Amado. Portugal viene defendiendo su estrecha relación con Libia y argumentando su dependencia del petróleo. A tener en cuenta que el primer ministro portugués, el socialista José Sócrates ha visitado a Gadafi hasta cuatro veces en su mandato.
Los esfuerzos diplomáticos de Gadafi han llegado a Estados Unidos que reconoce que el actual ministro de Asuntos Exteriores de Libia, Mussa Kussa, ha telefoneado al secretario adjunto de Estado para Asuntos de Oriente Próximo, Jeffrey Feltman, para hablar sobre “la situación en Libia desde el punto de vista del régimen de Gadafi”, en una conversación “muy breve”.
A todo esto se suma que parte de la oposición libia, integrada en lo que llaman el Consejo Nacional de Transición también está desplegando su diplomacia y ha pedido hoyque la Unión Europea se abstenga de intervenir militarmente en el país. En una reunión con eurodiputados se han mostrado más abierto a una posible misión de exclusión aérea, tanto si lo legitima Naciones Unidas como si no, siempre que no implique el despliegue de soldados internacionales en territorio libio.
Estados Unidos por medio del portavoz de la secretaria de estado, Philip Crowley, ha admitido también contactos en El Cairo y Roma con este Consejo Nacional de Transición a través de su embajador en Libia, Gene Cretz. Sin embargo la administración norteamericana ha expresado sus cautelas sobre la representatividad de dicho Consejo y advertido que de momento están observando el proceso. Siguen los norteamericanos, aseguran, dando prioridad a sus labores humanitarias en la frontera entre Libia y Túnez en la que invertido 30 millones de dólares
Rasmussen insiste en que la OTAN no planea intervenir
Si a todas estas circunstancias se suma que el secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, ha insistido en que la Alianza Atlántica no está estudiando intervenir en Libia habida cuenta de que “hay mucha sensibilidad en la región”en lo que respecta a lo que podría considerarse una injerencia militar extranjera y que, incluso la imposición de una zona de exclusión aérea sería bastante complicada de llevar y también requeriría el mandato expreso de Naciones Unidas, no parece que una intervención militar tenga visos de prosperar. Ello a pesar de las declaraciones de Obama no descartando opciones militares. Declaraciones matizadas en el sentido de que fueran acordadas en la OTAN.
¿Y España?
La ministra de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Trinidad Jiménez, sigue argumentando su rechazo a la zona de exclusión aérea y a declarado que no tiene previsto ningún encuentro “formal” con los rebeldes opositores del autodenominado Consejo Nacional Libio que visitan estos días las instituciones europeas.
El único contacto directo que hasta el momento ha tenido el Ejecutivo español con representantes del Consejo Nacional libio ha sido a través del jefe de la Oficina Humanitaria del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Pablo Yuste, que ha permitido tomar el pulso a la situación en las zonas liberadas del este del país.
No obstante, su misión tenía como objetivo principal ver sobre el terreno las necesidades humanitarias de la población en esa región del país, precisan a Europa Press fuentes diplomáticas.
La ministra ha reconocido que no espera una postura clara de la UE con respecto a cómo actuar ante la crisis libia hasta que se reúnan el viernes los jefes de Estado y de Gobierno. El encuentro de mañana con sus colegas europeos, ha dicho, servirá para intercambiar impresiones e información, y para examinar los distintos escenarios posibles.
Preguntada por el apoyo de los países árabes al establecimiento de una zona de exclusión aérea, ha precisado que la Liga Arabe, aunque ha hecho alguna declaración favorable a esta medida, está “a la espera de ver cómo evolucionan los acontecimientos y de qué manera se puede hacer siempre que suponga la menor intervención posible”.
Ha destacado además que todos los países que se han manifestado sobre el establecimiento de una zona de exclusión aérea coinciden en la necesidad de contar con una resolución favorable del Consejo de Seguridad de la ONU que avale esta medida. Rusia y China, con poder de veto en el Consejo de Seguridad, se oponen de momento a esta medida.
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