El artículo titulado: “Una política exterior al servicio de España”, recoge la fima de Marcelino Oreja (1976-1980), José Pedro Pérez-Llorca (1980-1982), Fernando Morán (1982-1985), Javier Solana (1992-1995), Carlos Westendorp (1995-1996), Abel Matutes (1996-2000), Josep Piqué (2000-2002), Ana Palacio (2002-2004), Miguel Ángel Moratinos (2004-2010), Trinidad Jiménez (2010-2011) y José Manuel García-Margallo (desde 2011). Todos menos el fallecido Francisco Fernández Ordoñez (1985-1992).
Los once ministros de Exteriores de la democracia consideran vital y la principal prioridad de la política exterior española contribuir a salir de la crisis económica:”Estamos convencidos de que para ser influyentes fuera de nuestras fronteras debemos ser fuertes internamente”.
Inciden en la tradicional falta de medios del servicio exterior español y reclaman una “Ley del Servicio Exterior”, aspiración que siempre ha sido aparcada por los diferentes gobiernos.
No obstante, el documento insiste de manera fundamental en que la salida de la crisis económica “depende, en buena medida, de que España proyecte la imagen de un país pujante, políticamente estable, jurídicamente seguro y abierto al mundo”.
Entre los activos de España, destacan la Corona, las Fuerzas Armadas, el desarrollo económico del país, un empresariado acostumbrado “a medirse con los mejores en todo el mundo”, el avance tecnológico y “una apuesta firme” por las políticas de cooperación al desarrollo.
Analistas han considerado positivamente la iniciativa de García-Margallo por cuanto pretende proyectar una imagen exterior de España basada en el consenso político y en la defensa de los intereses generales del país. Lo que es fundamental, aun cuando esa norma haya sido sistemáticamente violentada en los últimos ocho años en favor de “programas” ideológicos de consecuencias bastante negativas para la imagen de España, especialmente en América Latina.
García-Margallo se encontraba ayer en Munich donde se entrevistó con Hilary Clinton para tratar diferentes cuestiones bilaterales, como el viejo asunto de la tierra radiactiva en Palomares o el futuro calendario de visitas y encuentros con la administración norteamericana.