Evo Morales, y el prefecto de Santa Cruz rompieron el diálogo que mantenían y con ello generaron un foco de tensión entre la región más próspera de Bolivia y el Ejecutivo.
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Martes, 21 de julio 2026

Evo Morales, y el prefecto de Santa Cruz rompieron el diálogo que mantenían y con ello generaron un foco de tensión entre la región más próspera de Bolivia y el Ejecutivo.
Evo ahonda la crisis política
Las manifestaciones de la dirigencia cívica y política de Santa Cruz siguieron a la decisión de Morales de no asistir a un encuentro con ellas programado para el sábado en la capital departamental homónima.
En rueda de prensa, Morales dijo que no fue a Santa Cruz porque a los debates públicos no habían sido invitados los “movimientos sociales”, afines a su gobierno, y que al no registrarse acuerdos en varias mesas de discusión entre la prefectura, los cívicos y ministros del gobierno no había resultados para recibir allí.
En un comunicado, el Comité Cívico de Santa Cruz, considerado el gobierno moral de la región, advirtió al mandatario que ´´no ponga en riesgo la unidad de la nación´´ al tratar de ignorar el referéndum de 2006 en el que cuatro de los nueve departamentos del país decidieron darse gobiernos autónomos, bajo la modalidad española.
El presidente del comité, Branko Marincovic, dijo a la prensa que le está costando frenar acciones inmediatas de protesta de esa región, la más crítica al gobierno, y que cualquier medida será tomada en una reunión de emergencia con los de las otras regiones autonómicas, el 18 de junio.
En un comunicado previo, Morales señaló que sí reconoce esos resultados, pero el Movimiento al Socialismo (MAS) que él lidera y el vicepresidente Alvaro García sostienen que deben crearse también autonomías indígenas y “provinciales” que en los hechos dejarían sin autoridad a las departamentales, pues les retarían la facultad normativa.
El prefecto cruceño acusó al gobierno y el MAS de recurrir a “argucias” para anular a las regiones y la oposición y tratar de implantar un régimen totalitario mediante la constitución que la Asamblea Constituyente debe entregar el 6 de agosto, y llevar a Bolivia al “enfrentamiento”.
El vicepresidente Alvaro García señaló que el gobierno respeta la autonomía que Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija –más del 50% del territorio nacional– quieren darse, pero que al mismo tiempo debe declararse a Bolivia estado “plurinacional”, y entregar a los pueblos indígenas autonomías propias.
Para el movimiento cívico de los cuatro departamentos autonómicos, la creación de autonomías indígenas y de la definición de Bolivia como un estado “plurinacional” o “multinacional”abrirían también las puertas a la secesión, pues les daría el derecho a autogobierno.
Según el comité, el gobierno da preminencia a los pueblos indígenas, pese a que según sus estimaciones el 80% de los bolivianos es de linaje mestizo.
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