Este análisis considera algunas de las consecuencias de las negociaciones de paz de la guerra en Ucrania, para la propia Ucrania, para Rusia y para la Alianza Atlántica.
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Jueves, 15 de enero 2026

Tanque militar en la ciudad de Chernígov (Ucrania). Foto: Oleksandr Ratushniak / UNDP Ukraine (CC BY-ND 2.0)
Este análisis considera algunas de las consecuencias de las negociaciones de paz de la guerra en Ucrania, para la propia Ucrania, para Rusia y para la Alianza Atlántica.
La decisión de Donald Trump y Vladimir Putin de comenzar “inmediatamente” conversaciones para poner fin a la guerra en Ucrania ha disparado la preocupación en Ucrania y la UE. Por muy alarmantes que hayan sido las propuestas del secretario de Defensa estadounidense Pete Hegseth y de Donald Trump para acabar con la guerra, no han sido inesperadas, y tampoco imprevisibles. El presidente Trump se propone conseguir un alto el fuego y después dejar a los europeos y ucranianos que se ocupen de las negociaciones y de la organización de la paz.
La guerra en Ucrania nunca fue sólo de Ucrania, sino una cuestión de defender el orden liberal internacional basado en el Derecho. Las propuestas de Trump para poner fin a la guerra no coinciden con las de la Administración Biden y tampoco con la visión de la UE; están motivadas por las prioridades estratégicas de Washington de centrarse en su rivalidad con China, por la intención de obligar a la UE de responsabilizarse de su propia defensa y por una visión del orden mundial en el que vuelve la rivalidad entre las grandes potencias al estilo del siglo XIX.
Análisis de Mira Milosevich-Juaristi para Real Instituto Elcano.
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